Delegación estatal del ISSSTE, calla

Pachuca, Hidalgo.- La delegación estatal del ISSSTE en Hidalgo mantiene silencio ante los señalamientos de mala atención y servicios que presta el organismo y que aqueja a más de 50 mil derechohabientes en Hidalgo.

Tras las declaraciones que emitiera la secretaria general del Comité Ejecutivo de la Sección 15 del SNTE, Mirna García, junto con once representantes sindicales, y David Sánchez Luévanos, dirigente de la Federación Democrática de Sindicatos de Servidores Públicos, las autoridades del Instituto en Hidalgo no han dado respuesta oficial o notificación al respecto.

En lo que se considera un reclamo de operatividad nacional, dirigido a las oficinas centrales del ISSSTE, y que se ha reflejado en todo el territorio nacional, se subraya que a pesar de que sindicatos y organizaciones apoyaron la Reforma del ISSSTE, con lo que se otorgaron mayores recursos para resolver las necesidades de los derechohabientes, nada mejoró.

La mala atención médica, así como la ampliación inconclusa del Hospital General de Pachuca, así como la construcción de la Torre de Especialidades que se prometió y que nunca se realizó, son parte de las inconformidades.

"Se ha incumplido con los presupuestos y eso afecta a todos los derechohabientes", se subrayó.

La falta de recursos financieros que ha golpeado a todas las delegaciones estatales también ocasionó desabasto de medicamentos, lo que a decir de los dirigentes sindicales, pone en riesgo la vida de los pacientes. En el mismo caso se encuentra la falta de personal médico, tanto general como de especialidades.

Aunque el señalamiento no se ha dado directamente contra autoridades del ISSSTE en Hidalgo, se buscó una respuesta; sin embargo, sólo se notificó que serán las oficinas centrales las que emitirán declaraciones oficiales al respecto.

Fuente: El Sol de Hidalgo 13 de julio de 2011

Fin de la sociedad centrada en el trabajo pagado y visiones de futuro/ II

Foto
En El fin del trabajo, Jeremy Rifkin (JR) señala que los efectos en la población se empezaron a sentir al expandirse la automatización. El primer grupo impactado fue el de la población negra de Estados Unidos. La historia de los efectos de la automatización en esta población es uno de los episodios menos conocidos y más destacados de la historia social del siglo XX. (p.68). El capítulo 5 relata esta historia. Después de la guerra civil y el fin formal de la esclavitud, los dueños de las plantaciones en el sur de Estados Unidos conservaron el control sobre sus ex esclavos mediante el sistema de aparcerías (sistema de arrendamiento de la tierra con pago en especie). El cultivo dominante era el algodón. Bajo el nuevo sistema, dice RF, junto con la tierra se les proveía vivienda, semillas, herramientas agrícolas y mulas, todo ello a cambio de 40 por ciento de la cosecha. Pero aunque en teoría el aparcero se quedaba con el resto de la cosecha, ello casi nunca ocurría así porque éste se veía obligado a endeudarse para subsistir antes de la cosecha. Se le prestaba en especie, a precios altísimos y a tasas de interés exorbitantes, con lo cual, como los peones de las haciendas mexicanas, quedaban encasillados, atados por deudas infladas e impagables. Las leyes de segregación respaldadas por un reinado de terror aseguraron la supremacía blanca y una fuerza de trabajo dócil, señala RF. El sistema de aparcerías, concluye, equivalía a algo más que la esclavitud con otro nombre (p.70). Pero en octubre de 1944 ocurrió un evento que habría de cambiar para siempre la vida de los afroamericanos:

La primera demostración efectiva de una pizcadora de algodón mecánica. La multitud quedó pasmada con lo que vio. En una hora, un trabajador podía pizcar veinte libras de algodón. Las piscadoras mecánicas podían piscar, en el mismo tiempo, mil libras. Cada máquina podía hacer el trabajo de cincuenta hombres (p.70)

La extensión de las pizcadoras mecánicas fue muy rápida: del 6 por ciento en 1949 a 78 por ciento en 1964 y a 100 por ciento en 1972. Dice JR:

Por primera vez desde que fueron traídos como esclavos para trabajar en la agricultura del sur, las manos y espaldas negras dejaron de ser necesarias. El sistema de aparcerías quedó obsoleto por la [nueva] tecnología. Los terratenientes expulsaron millones de arrendatarios dejándolos sin casa y sin trabajo. (p. 71)

El impulso de esta expulsión se combinó con la fuerza de atracción de los salarios más altos en las ciudades industriales del norte, para producir una migración masiva de población negra hacia el norte que involucró a más de 5 millones de personas entre 1940 y 1970. JR ironiza: La pizcadora de algodón automática resultó más efectiva que la Proclamación de Emancipación [de los esclavos] en liberar a los negros de la economía de plantación. (p.72). Mientras migraban hacia el norte, añade JR, una segunda revolución tecnológica que otra vez los expulsaría del empleo remunerado, había empezado en la industria de Chicago, Detroit, Cleveland y Nueva York. Desde el inicio de la emigración y hasta 1954 la población negra lograba un acomodo en los niveles más bajos de la industria, mejorando su suerte, pero desde entonces empezó un periodo de 40 años en que ésta declinó, dice JR, pues desde entonces la automatización empezó a cobrar su cuota al sector manufacturero. Los más golpeados fueron los empleos no calificados en las industrias en las que los trabajadores negros se concentraban. Entre 1953 y 1962 se perdieron, nos informa JR, 1.6 millones de empleos de cuello azul en el sector manufacturero de EU. La tasa de desempleo de la población negra que no había sido mayor a 8.5 por ciento entre 1947 y 1953, subió a 12.4 por ciento, más del doble que la de la población blanca. En la gráfica se muestra que este diferencial sigue siendo muy alto y que las tasas de desempleo son ahora más altas que las citadas por JR, tanto para negros como para blancos. En las ciudades antes mencionadas, la ola de automatización se presentó combinada con la construcción de nuevas plantas industriales en los suburbios. Describe así JR lo ocurrido:

El número de empleos manufactureros cayó dramáticamente en Detroit desde mediados de los años cincuenta como resultado de la suburbanización y de la automatización. Los trabajadores negros, que sólo unos años antes habían sido desplazados por la piscadora de algodón mecanizada en el sur rural, fueron otra vez desplazados por la mecanización. En los años 50 el 25.7 por ciento de los trabajadores de Chrysler y 23 por ciento de los de General Motors eran afro-americanos. Puesto que los trabajadores negros constituían el grueso de la fuerza de trabajo no calificada, fueron los primeros en ser despedidos. En 1960 sólo había 24 negros entre los 7 mil 425 trabajadores calificados de Chrysler y sólo 67 negros formaban parte de los más de 11 mil trabajadores calificados de General Motors. La productividad y las cifras de desempleo cuentan el resto de la historia. Entre 1957 y 1964, el producto manufacturero en Estados Unidos se duplicó mientras el número de trabajadores de cuello azul cayó en 3 por ciento. (p.75).

Aunque en los años 80 hubo un renacimiento parcial de muchas ciudades del norte al convertirse en ejes de la economía de la información, y esto significó empleos adicionales para trabajadores de cuello blanco y de los servicios altamente calificados, pero para la mayor parte de los afro-americanos esto sólo vino a aumentar la brecha de empleo e ingreso que los separa de la población blanca altamente educada. La única fuente de empleo adicional para los negros ha sido el empleo público que representaba en 1970 el 21 por ciento de todos los empleos de este grupo de la población. Las consecuencias han sido dramáticas:

El desempleo tecnológico ha alterado de manera fundamental la sociología de la comunidad negra de EU. La falta permanente de empleo ha aumentado la ola criminal en las ciudades y la llevado a la desintegración completa de la familia negra. Las estadísticas son escalofriantes. Hoy, 62 por ciento de todas las familias negras son monoparentales. Hacia finales de los años 80 uno de cada cuatro jóvenes afroamericanos o estaba en prisión o en la libertad condicional. (pp.77-78)

Rifkin cita a Norbert Wiener, el padre de la cibernética, ciencia a la que podríamos llamar la madre de todas las computadoras y todos los robots: “Recordemos que la máquina automática es el equivalente económico exacto del trabajo esclavo. Cualquier trabajo que compita con el trabajo esclavo debe aceptar las consecuencias económicas del trabajo esclavo”. No debe sorprender, añade JR, que la primera comunidad devastada por la revolución cibernética haya sido la negra de Estados Unidos. Los negros pasaron de la opresión a la inutilidad, de ser explotados a ser irrelevantes. Más allá de la población negra, algunos pensadores empezaron a sacar conclusiones sobre el impacto social de conjunto de la automatización. Al principio de los años 60 surgió un debate nacional en EU sobre las consecuencias sociales de la automatización que narraré en la próxima entrega.

Fuente: La Jornada 1 de julio de 2011

Autorizan créditos personales a burócratas

Explicó que los créditos se otorgarán hasta por un monto económico de 8 veces su salario cotizable ante el instituto, a una tasa de interés de 1.16 por ciento mensual, es decir, 14 por ciento anual. El presidente Felipe Calderón, a través del secretario de Hacienda, Ernesto Cordero, aprobó la primera dotación de 2 mil millones de pesos para respaldar una nueva prestación económica para los burócratas, que consiste en una línea de créditos personales, según confirmó ayer el dirigente de la Federación de Sindicatos de Trabajadores al Servicio del Estado (FSTSE), Joel Ayala. El dirigente, quien además es representante de esta organización ante la junta directiva del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE), explicó que el Ejecutivo ya autorizó estos recursos especiales por el 50 aniversario del ISSSTE, lo cual fue negociado en la pasada revisión salarial.

Fuente: La Jornada 27 de junio de 2010

Fin de la sociedad centrada en el trabajo pagado y visiones de futuro

Robert Heilbroner (1919-2005) fue un economista con un gran significado para mí porque sus libros (entre ellos El problema económico, la formación de la sociedad económica y los filósofos mundanos), que me atrevo a llamar clásicos, fueron centrales cuando diseñé e impartí un curso de introducción a la economía (para tres semestres) en el ITAM entre 1969 y1971, que se separaba radicalmente del enfoque convencional de enseñanza de la economía, entrando a ésta por la historia económica y la del pensamiento económico, y no de la microeconomía y la macroeconomía ortodoxas. Heilbroner escribió el prólogo del best-seller de Jeremy Rifkin (El fin del trabajo). Ahí señala, entre otras cosas:

“Los economistas siempre se han sentido incómodos acerca de lo que la maquinaria hace para y a nosotros. Por una parte, las máquinas son la corporización misma de la inversión que impulsa la economía capitalista. Por otra parte, la mayor parte de las veces cuando entra una máquina sale uno o muchos trabajadores. En 1819 el famoso economista David Ricardo escribió que el monto de empleo en una economía no importaba mientras la renta y las ganancias, de donde salía la nueva inversión, no disminuyeran. A ello Simonde de Sismondi le respondió que entonces no habría otra cosa que desear que el rey, permaneciendo solo en una isla, moviendo una manivela constantemente, pudiera producir, a través de autómatas, todo el producto de Inglaterra. El libro abridor-de-mentes de Rifkin es acerca de un mundo en el cual las corporaciones han tomado el lugar de los reyes, y dan vueltas a manivelas que ponen en marcha autómatas mecánicos, eléctricos y electrónicos que proveen los bienes y servicios de la nación”.1

En su breve prólogo, Heilbroner recuerda cómo los desarrollos tecnológicos redujeron, primero, la proporción de la fuerza de trabajo en Estados Unidos de 75 por ciento a mediados del siglo XIX a sólo 3 por ciento a finales del siglo XX; mientras tanto creció el empleo en el sector industrial que llegó a su máximo (35 por ciento de la fuerza da trabajo en los años 60), pero entre 1960 y 1990 el producto de bienes manufacturados continuó creciendo pero el número de empleos requeridos para tal producción se redujo a la mitad, y añade que estamos llegando al final del drama. Que mientras crecía y después se reducía el empleo industrial, el tercer sector (servicios) ofrecía crecientes posibilidades de empleo. Este tercer sector habría pasado de 3 millones de trabajadores en 1870 a 90 millones a finales del siglo XX. Así, el sector servicios salvó a la economía de lo que hubiese sido un desempleo devastador. Pero añade que, al igual que en la industria, en los servicios los empleos que la tecnología creaba con una mano los destruía con la otra. Este sector, añade, creció sobre las espaldas de la máquina de escribir y del teléfono, se redujo con el impacto de la fotocopiadora y de las compras por catálogo, pero fue, concluye, la computadora la que lleva el drama a su cierre, amenazando con llevar la corporación a la isla, mover la manivela mientras los autómatas producen. Heilbroner concluye:

“Ésta es la transformación histórica acerca de la cual escribe Jeremy Rifkin. Si está en lo correcto –y la amplitud y profundidad de su investigación sugieren con fuerza que sí está en lo correcto– estamos empujando la relación entre máquinas y trabajo más allá de los difíciles ajustes de los últimos 200 años [véase gráfica que muestra que, a pesar de la ‘recuperación económica’ en EU el desempleo casi no baja] hacia una nueva relación acerca de cuya configuración podemos decir muy poco, excepto que será marcadamente diferente de la del pasado”.

El fin del trabajo de Rifkin ha sido traducido a 16 idiomas y ha vendido millones de copias. Es uno de los trabajos importantes que examinaré en la serie de Economía Moral que hoy inicia. Rifkin, al igual que André Gorz, y que Radovan Richta, otros dos autores que examinaré en esta serie, reacciona ante la tendencia que consideran inevitable, contraponiendo sus potencialidades luminosas. En Luis J. Alvarez (coord.), Un mundo sin trabajo (editorial Dríada, México, 2003/2008), Rifkin (Tiempo libre para disfrutarlo o hacer filas de desempleados) alerta contra el uso de estadísticas de desempleo que excluyan de éste a quienes, víctimas del desaliento, dejan de buscar empleo, y a quienes están subempleados. Aclara que, cuando hablo del fin del trabajo, me refiero a la lenta disminución de trabajos de tiempo completo con todos sus beneficios y su remplazo por trabajos de medio tiempo y de trabajos a destajo. Discutiendo con quienes dicen que los empleos que se pierden en el primer mundo se crean en el tercero, señala que el trabajador más barato del mundo no será tan barato como la tecnología en línea que lo remplaza.Y añade que los textiles y la electrónica son los últimos dos mercados de trabajo barato responsables del crecimiento en el mundo en desarrollo. Pero los ingenieros alemanes han automatizado la costura y rápidamente nos dirigimos a la producción automatizada de componentes electrónicos. Y concluye:

“El siglo de la biotecnología, la fusión de la revolución de la información y las ciencias de la vida, va a terminar con el trabajo de masas. Ése es el momento antropológico en el que nos encontramos. Tenemos una revolución tecnológica que puede crear un renacimiento o una gran conmoción social. Podemos dar un salto hacia adelante para la generación de sus hijos o podemos tener años, décadas y generaciones de inestabilidad y disturbios.

Termino ilustrando las dos opciones de la encrucijada que anuncia Rifkin: la descomposición social o la edad de oro. La primera puede verse cuando André Gorz dice que algunos estrategas del desarrollo del capitalismo preconizan para el tercer mundo el desarrollo a rayas: no ya del país o de territorios, sino solamente de enclaves cuyo ingreso por habitante podrá llegar a ser 10 o 20 veces más alto que el de los habitantes del resto del país. El “desarrollo no deberá difundirse fuera de los enclaves, el capitalismo deberá amurallarse en ‘Estados ciudades’ y ‘villas privadas’, conducir sus ‘guerras privadas’ contra las poblaciones convertidas en nómadas y guerreras, tras la descomposición social”. (Miserias del presente, riqueza de lo posible, Paidós, Buenos Aires, 1998). La opción potencialmente luminosa se expresa en Marx (El Capital, Siglo XXI Editores, Vol.2, p. 497)2:

“Si todas las herramientas, soñaba Aristóteles, el más grande pensador de la Antigüedad, obedeciendo nuestras órdenes o presintiéndolas, pudieran ejecutar la tarea que les corresponde, al igual que los artefactos de Dédalo [inventor de la mitología griega], que se movían por sí mismos, o los trípodes de Hefesto [Dios del fuego y los herreros], que se dirigían por propia iniciativa al trabajo sagrado; si las lanzaderas tejieran por sí mismas [...], ni el maestro artesano necesitaría ayudantes ni el señor esclavos.” Y Antípatro, poeta griego, saludó la invención del molino hidráulico para la molienda del trigo, esa forma elemental de toda la maquinaria productiva, como liberadora de las esclavas y fundadora de la edad de oro. ¡Dejad reposar la mano que muele, oh molineras, y dormid plácidamente! ¡Que el gallo en vano os anuncie la aurora!

Fuente : La Jornada 24 de junio de 2011

Burócratas recibirán 4.75% de aumento salarial

La Secretaría de Hacienda y la Federación de Sindicatos de Trabajadores al Servicio del Estado acordaron un incremento salarial para más de un millón de burócratas de 4.75 por ciento en promedio ponderado, es decir serán más beneficiados los que menos ganan, así como el 1.3 por ciento en prestaciones económicas retroactivo al 1 de enero del presente año, con lo que percibirán en promedio 8 mil 500 pesos mensuales.

Joel Ayala, líder de la citada federación, reconoció que aunque no es suficiente este aumento para cubrir las necesidades de los trabajadores, se ajusta a la realidad económica del país.

Precisó que luego de varias semanas de negociación con la Secretaría de Hacienda y representantes sindicales, se estableció elevar las prestaciones de ayuda para despensa, previsión social múltiple y ayuda por servicios a 580 pesos mensuales adicionalmente.

Se acordó un nuevo préstamo adicional por el 50 aniversario del ISSSTE a los trabajadores al servicio del Estado, que representa un monto económico de hasta ocho veces el salario cotizable ante el ISSSTE, en lo cual se considera el salario de cada trabajador en particular, y se establece el interés del 1.16 por ciento mensual (14 por ciento anual).

Éste, explicó Joel Ayala, se distribuirá de forma equitativa basado en la normatividad existente para todos los burócratas en el país. Lo anterior, lo basó Ayala en un comunicado conjunto de la Secretaría de Hacienda y la citada federación.

Fuente: El Universal 23 de junio de 2011

Ordena la Corte a la STPS no interferir en los procesos internos de los sindicatos

En votación dividida, el pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Nación decidió que la toma de nota de los sindicatos por parte de las autoridades laborales debe limitarse a la verificación de los requisitos estatutarios, sin revisar lo que haya resuelto la asamblea sindical, por lo que la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS) sólo podrá negar el registro o toma de nota a una dirigencia sindical sin hacer pronunciamiento sobre la validez, cuando falte alguno de los requisitos indicados en los estatutos de los sindicatos.

De esta manera, con el apoyo de la mayoría de ministros (seis votos a cinco) el pleno aplazó la revisión del amparo presentado por el sindicato minero, en el que impugna la decisión de la STPS de negar la toma de nota a la dirigencia sindical que encabeza Napoleón Gómez Urrutia.

Como lo adelantó este medio, el proyecto de dictamen elaborado por Sergio Aguirre Anguiano planteaba negar el amparo al sindicato minero ante la negativa de la autoridad laboral a entregar la toma de nota. Fuentes judiciales consultadas dieron por un hecho que igualmemnte su nuevo documento negará el amparo.

Fernando Franco, quien fue subsecretario del Trabajo del 8 de diciembre de 2000 a 15 de enero de 2005, se declaró impedido para conocer del amparo –o cual fue avalado por el pleno.

De esta manera, serán 10 los ministros que resuelvan la demanda del sindicato minero y, de acuerdo con funcionarios judiciales consultados, la moneda está en el aire y se prevé una votación dividida.

En la sesión de ayer, el ministro presidente Juan N. Silva Meza planteó que el Estado está obligado a respetar las elecciones internas de los sindicatos. El Estado no puede interferir ni puede tener una participación a través de la cual entorpezca la ejecución de decisiones tomadas por sus agremiados.

Subrayó que ni siquiera en el caso del registro sindical, cuando recién se constituye un sindicato, tiene la autoridad administrativa o facultades para autorizar o aprobar, menos aún para negarse a reconocerlos, salvo que se incumplan formalidades muy sencillas, estipuladas por la ley.

Funciones de la autoridad administrativa

Aseveró que no es la autoridad administrativa a quien corresponde juzgar la legalidad estatutaria de una elección sindical.

Silva coincidió con la mayoría –Sergio Aguirre Anguiano, Margarita Luna Ramos, Fernando Franco, Luis María Aguilar y Guillermo I. Ortiz Mayagoitia– que con el nuevo criterio, la autoridad puede revisar simples formalidades de la documentación con que se acompaña la solicitud de toma de nota y nunca aspectos sobre la elegibilidad de quienes fueron electos.

Aguirre, en cambio, dijo que la libertad sindical se defiende a través del acto administrativo simple que es la verificación, lo que no significa escamotear la libertad sindical, sino afincar la libertad sindical.

José Ramón Cossío, Arturo Zaldívar y Olga Sánchez Cordero consideraron que la autoridad no estaba facultada para intervenir en la vida interna de los sindicatos; mientras que Jorge Pardo Rebolledo se opuso a que la jurisprudencia fuera modificada.

Fuente: La Jornada 21 de Junio de 2011

Salario mínimo. Cuatro décadas

El salario mínimo (SM) nació en México con la Constitución de 1917, aunque fue reglamentado hasta 1931 con la expedición de la primera Ley Federal del Trabajo. Integrado operativamente por comisiones a escala municipal, el sistema regulador de los SM operó parcial y anárquicamente hasta 1936 cuando se creó la Comisión Nacional de los Salarios Mínimos (CNSM) como organismo rector de las comisiones regionales.

A partir del primero de enero de 1987 desaparecen las comisiones regionales y la función de fijar los salarios mínimos para el país queda en manos de la CNSM, con su constitución tripartita (gobierno, patrones y lideres de trabajadores).

En los pasados 35 años, las decisiones de la CNSM han sido arbitrarias, adversas a los trabajadores, inconstitucionales e ilegales. Han violado sistemática e impunemente la Constitución (título sexto, art. 123) y la Ley Federal del Trabajo (cap. VI, art. 90) que a la letra establecen: Los salarios mínimos generales deberán ser suficientes para satisfacer las necesidades normales de un jefe de familia, en el orden material, social y cultural, y para proveer a la educación obligatoria de los hijos.

El salario mínimo real

Históricamente, el SM real (quitando la inflación y haciéndolo comparativo en el tiempo) tuvo su punto máximo y de inflexión hace siete lustros, en 1976. (Gráfico 1)

Entre ese año y 2010 el salario mínimo real se ha reducido -76.1%, esto es, su poder adquisitivo real es hoy únicamente el 23.9% del que tenía en 1976 (Gráfico 2). Por sexenios, el gobierno de Echeverría (1971-76) fue el último en que el salario mínimo aumentó en términos reales (31.4%), con López Portillo disminuyó -18%, con De la Madrid -47.5, con Salinas -23.4, con Zedillo -24.2, con Fox -1.1 y en el actual -3.3%.

En un periodo más cercano (desde 1982, año en que empieza a calcularse el índice de la canasta básica e inicia formalmente la etapa neoliberal) los índices corroboran la pérdida. En el catastrófico lapso 1982-2010 el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) pasó de 100 a 46,067 puntos, el específico de alimentos a 46,734 y el de la Canasta Básica a 51,397, mientras que el índice del salario mínimo nominal aumentó únicamente de 100 a 17,522 puntos (Gráfico 3).

Este rezago del poder adquisitivo del SM (1982-2010) se ve claramente en el Gráfico 4.

Conclusiones

1) La erosión del poder adquisitivo (valor real) del SM ha sido una política deliberada y sistemática de los pasados seis gobiernos enfocada a: la contención salarial general (el Consejo Coordinador Empresarial reconoce que el SM muy poca gente lo gana y es sólo una referencia con base en la cual se suben los salarios de las empresas); a disminuir presiones inflacionarias; a la reducción de costos laborales en las empresas; a elevar la competitividad (aunque más bien lo que se ha elevado es la tasa de ganancia); y al ahorro de gobierno y empresas en prestaciones y pensiones.

Fuente: La Jornada 20 de junio de 2011

Powered By Blogger

Seguidores

Datos personales

Numero de Visitanes

En este momento nos visitan: