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Se perdió en México 20% del poder adquisitivo en 2009: BM y FMI


El ingreso promedio de los trabajadores mexicanos perdió una quinta parte de su valor en 2009, como consecuencia de la crisis económica. Se trata de la mayor caída en América Latina y la séptima más importante entre las naciones de desarrollo similar, indicó un reporte conjunto del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM) dado a conocer hoy en esta ciudad.
La magnitud de la caída en el poder de compra de los trabajadores mexicanos ocurrió mientras el estrato de población del país que se ubica en la punta de la pirámide del ingreso aumentó su participación en la renta nacional, según datos divulgados esta semana por el BM.
El impacto de la crisis de 2009 en el mercado laboral fue severo, indicó el reporte, al referirse a la situación específica de 41 países de desarrollo medio, entre ellos México. El número de empleos y la tasa de ocupación fueron negativamente afectados, aunque el daño fue mayor en la calidad de los empleos y el ingreso de los trabajadores, indicó el informe.
Aumenta concentración
En México, el monto de salarios pagados se redujo en 20 por ciento, una quinta parte, en 2009, respecto del nivel previo a la crisis. La mayor caída entre los países de desarrollo medio, según las clasificaciones del Banco Mundial, ocurrió en Letonia, con 25 por ciento. Siguieron: Ucrania, Lituania, Federación Rusa, Sri Lanka y Serbia, en un rango de 24 a 22 por ciento.
Comparado con naciones de ingreso medio en América Latina, la pérdida de ingreso de los trabajadores mexicanos fue la más pronunciada en 2009. En todos los casos incluidos en el grupo de 41 países la merma fue menor a 10 por ciento: Venezuela, Colombia, Perú, Brasil y Chile. Del total de naciones consideradas en ese conjunto, sólo en tres casos ocurrió un aumento de la nómina pagada: las áreas urbanas de China, Argentina y la República de Macedonia.
Esta semana, el Banco Mundial reveló que la concentración del ingreso en México aumentó en los últimos cuatro años. La décima parte de los mexicanos en la punta de la pirámide de la riqueza concentró ingresos por el equivalente a 439 mil 597.2 millones de dólares, 41.3 por ciento del ingreso total nacional. Cuatro años antes, la participación de este grupo en el ingreso nacional fue de 35.4 por ciento.
La décima parte de los mexicanos más pobres participó con 1.2 por ciento del ingreso total, una disminución respecto del 1.5 por ciento que tuvo cuatro años antes, de acuerdo con los datos del organismo.
Los datos sobre la evolución del mercado laboral en 41 países de desarrollo medio están incluidos en un reporte más amplio sobre las consecuencias de la crisis económica en los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), conjunto de metas planteadas al inicio de este siglo y que buscan de manera general reducir la pobreza en el mundo en 2015 a la mitad de los niveles existentes en 1990.
La crisis económica mundial generó una desaceleración en el ritmo de la reducción de la pobreza en los países en desarrollo y afecta el progreso en relación con el cumplimiento de los demás ODM, según el Informe sobre seguimiento mundial 2010: los ODM después de la crisis, elaborado de manera conjunta por el FMI y el BM.
El Banco Mundial calculó el miércoles pasado que 10 millones de latinoamericanos cayeron en pobreza en 2009. Según el gobierno mexicano, el año pasado el número de pobres en ese país aumentó en 5 millones.
La crisis ha generado un gran sufrimiento para millones de personas en el mundo, dijo hoy Murilo Portugal, subdirector gerente del FMI, en la presentación del reporte.
Como consecuencia de la crisis, en 2015 –el plazo fijado para el cumplimiento de los ODM– habrá 53 millones de personas en condiciones de extrema pobreza más de las que habría de no producirse la crisis, indica el reporte. Sin embargo, el informe estima que la cantidad de personas en extrema pobreza llegará en ese año a 920 millones, prácticamente la mitad de los mil 800 millones que vivían en esa condición en 1990.
Así, la meta de reducir a la mitad la pobreza en el mundo estaría en vía de ser cumplida, pero no así otras establecida en la misma Declaración del Milenio. Es muy poco probable, indica el reporte, que se cumpla el ODM fundamental de reducir a la mitad entre 1990 y 2015 la proporción de personas que sufren hambre, dado que actualmente más de mil millones de seres humanos siguen teniendo dificultades para satisfacer sus necesidades humanas.
Otra meta de difícil cumplimiento es la desnutrición entre niños y mujeres embarazadas. Según el Banco Mundial de 2009 a 2015 habrá 1.2 millones de muertes adicionales de niños menores de cinco años por causas relacionadas con la crisis.
Fuente: La Jornada 24 de abril de 2010

Se desploma 82% el poder adquisitivo


En lo que va del sexenio del presidente Felipe Calderón, la caída del poder adquisitivo del salario es mayor a la registrada en la llamada década perdida, señala el reporte de investigación número 86 del Centro de Análisis Multidisciplinario (CAM) de la Facultad de Economía de la Universidad Nacional Autónoma de México.
Expone que los incrementos a varios productos, entre ellos gasolina, electricidad y gas, han provocado que el salario siga acumulando pérdida de poder adquisitivo, que ya es de 82 por ciento.
El costo de la canasta básica ha tenido un incremento acumulado de 93 por ciento del primero de diciembre de 2006 a abril de 2010, mientras el salario mínimo únicamente ha crecido 17 por ciento en dicho periodo. Los resultados muestran claramente la política salarial que el capital ha impuesto a los trabajadores, condenándolos a enfrentar un sistemático y cada vez mayor deterioro del nivel de vida, indica.
El análisis, elaborado por los investigadores Luis Lozano Arredondo, David Lozano Tovar, Mariana Juárez y Jaime Vázquez, entre otros, plantea que el minisalario ha tenido una pérdida de poder adquisitivo de 47 por ciento en el actual gobierno, la cual rebasa la reportada en todo el sexenio de Miguel de la Madrid y parte del de Carlos Salinas de Gortari.
Así, la gestión de Calderón, a más de tres años de iniciada, ha agravado el problema de la precarización de las condiciones laborales y de vida de los mexicanos, señala la investigación. Añade que en dicho periodo se han deteriorado las condiciones de los trabajadores, que han sufrido un proceso de despojo, explotación y represión.
En cuanto a la canasta básica recomendable, explica que ésta fue definida por el investigador Abelardo Ávila, del Instituto Nacional de Nutrición, y su comportamiento se mide con base en encuestas elaboradas por el CAM. Así se determinó que el costo de ésta pasó de 80.83 pesos a 156.76, acumulando un incremento de 93 por ciento.
Fuente: La Jornada 19 de abril de 2010

Los discursos y la realidad



Varias publicaciones y sitios de Internet brasileños publicaron una tabla comparativa entre FHC y Lula, presidente de Brasil. Citan todos como fuente a The Economist. Tomamos algunos ejemplos muy ilustrativos(ver tabla).
FHC son las iniciales del ex presidente de Brasil Fernando Henrique Cardoso, quien compitió contra Lula en elecciones y perdió su relección. Fue el que vendió acciones de Petrobras en la Bolsa. Pero, ¿no nos suenan los datos un poco familiares? Tal vez el salario mínimo aquí, en lo que va del sexenio, sea un poco arriba de 100 dólares, y así en otros casos, pero sigue siendo una gran diferencia y nos ponen a pensar.
Y eso que no nos estamos metiendo con China e India, los países con primero y segundo lugares en ritmo de crecimiento en el mundo. Aquí hemos oído palabras que no corresponden a los hechos. Ya hemos hablado de la nueva refinería.
El 8 de octubre de 2008, entre la crisis y las reformas legales, el Ejecutivo hizo un planteamiento público: Propongo y anuncio el inicio de la construcción de una nueva refinería en el país. Dijo que se iba, del Fondo de Estabilización para la Inversión en Pemex, a disponer de 12 mil millones de pesos para la construcción de una refinería e infraestructura de la paraestatal. Y sostuvo que con esto podremos construir esa refinería iniciando ya el próximo año. O sea, 2009, y ya estaba ahí ese dinero. Y nada de nada. Ahora, tuvimos otra promesa con menos de la mitad del dinero de la vez anterior.
Eso llamó la atención. Pero nunca hubo, ni siquiera, promesas de nuevas universidades federales, ni de ampliación de las existentes. Y algo así con otros de los renglones que mencionamos. Se anuncia el cierre de las oficinas de México ante la Unesco, y que el embajador de México en Francia se va a ocupar del trato con esa institución educativa de las Naciones Unidas, en un acto de desprecio por la educación pública.
En el Distrito Federal por lo menos tenemos a la Universidad Autónoma de la Ciudad de México y 17 preparatorias.
¿Nuevas estaciones ferroviarias? Más bien hemos tenido un proceso de desmantelamiento de los ferrocarriles.
El dinero federal se destinó a rescatar y subsidiar a los banqueros, a aceptar que las mayores empresas no paguen impuestos, a crear más burocracia con mayores ingresos y prestaciones, y cosas así.
Tal vez se consideró que eso era normal. Ya llevábamos desde 1982 con los tecnócratas. Pero también podemos decir que ya tuvimos bastante, para el fin de este sexenio se cumplirán 30 años, además con la situación agravándose cada vez más.
En cualquier caso, el cambio de fondo urge ya. Y la tabla brasileña muestra que hay muchos cambios que son posibles.


Fuente: La Jornada 28 de marzo de 2010

La desocupación en febrero de 2010 fue la más alta en 10 años


La desocupación afectó en febrero a 5.43 por ciento de la población económicamente activa en todo el país, la tasa de desempleo más elevada en un segundo mes de año desde que comenzó esta serie estadística en 2000, informó el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).
El organismo puntualizó que 70.2 por ciento de las personas que buscan infructuosamente empleo tienen los mayores niveles de instrucción, en tanto 29.8 por ciento de los desocupados no completaron sus estudios de secundaria. Indicó también que 90.1 por ciento de la población desempleada cuenta con antecedentes laborales, lo cual implica que tenía ocupación antes de quedar en cesantía, mientras 9.9 por ciento carece de experiencia.
La tasa de desocupación del segundo mes de 2010 fue mayor a la de 5.30 por ciento observada en febrero de 2009, cuando la economía mexicana iniciaba la fase más aguda de la mayor recesión en más de 75 años. Pero el crecimiento del desempleo en México ha mantenido una tendencia creciente desde el comienzo de este siglo, aunque se ha acentuado desde 2007.
Según los indicadores del Inegi, en febrero de 2007 al empezar del sexenio en curso, la desocupación nacional afectaba a 4.02 por ciento de la población económicamente activa en ese momento, constituida por los habitantes de 14 años o más que tienen algún trabajo o buscan una ocupación. En el segundo mes de 2008 la tasa de desempleo descendió a 3.91, pero repuntó a 5.30 por ciento en febrero de 2009 y ahora se ubica en 5.43 por ciento a nivel nacional.
En términos desestacionalizados, esto es, una vez eliminados los factores imprevistos que pudieran distorsionar la comparabilidad estadística, la tasa de desocupación de febrero de 2010 fue de 5.21 por ciento de la población económicamente activa, nivel menor al de 5.52 por ciento registrado en enero de este año.
En las 32 principales ciudades del país, indicó el organismo, la tasa de desocupación ascendió a 6.45 por ciento, mayor a la de 6.40 por ciento registrada en febrero del año pasado y 31 por ciento superior a la observada en febrero de 2007, al comienzo de esta administración.
Las personas que con un trabajo manifestaron tener necesidad y disponibilidad para laborar más horas, a las que el organismo identifica como subempleadas, registraron un crecimiento anual de 20 por ciento, toda vez que en febrero de este año 9.6 por ciento de la población ocupada se encontraba en esta condición, mientras en el mismo mes de 2009 esa proporción era de 8 por ciento, según la información preliminar captada a través de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE).
Según esto, en febrero pasado 58 por ciento de la población de 14 años y más es económicamente activa (PEA) porque desempeña alguna ocupación relacionada con la producción de bienes y servicios, o busca estarlo. La población ocupada en el sector formal e informal de la economía representó 94.57 por ciento de la PEA, y de ese total 67 por ciento se desempeña como trabajadores subordinados y remunerados, 4.5 por ciento son patrones o empleadores, 22.6 por ciento laboran de manera independiente sin contratar empleados, y 5.9 por ciento operan en negocios o parcelas familiares.
Fuente: La Jornada 26 de marzo de 2010

Desempleo: 49% de la PEA


Las vueltas que da la vida. Hoy, ni de lejos, dice ni defiende lo mismo que 18 años atrás (de hecho utiliza las mismas justificaciones de los ex presidentes priístas que tanto criticó como opositor al régimen), pero si se aplica la medición propuesta por Felipe Calderón desde la tribuna de la Cámara de Diputados (5 de noviembre de 1992: ver México SA del pasado jueves), entonces él tendría que reconocer públicamente, como en aquel entonces lo hizo, que a estas alturas México no sólo ocupa uno de los primeros lugares internacionales en lo que a desempleo se refiere, sino que en este renglón la situación (social, económica y política) es verdaderamente explosiva, por mucho que el alegre cuan lamentable secretario del Trabajo, el pianista Javier Lozano Alarcón, asegure que ya estamos a punto de recuperar todo lo perdido (las plazas formales canceladas por la crisis).
Aquel 5 de noviembre de 1992 el actual inquilino de Los Pinos advirtió: “hoy se nos dice que el desempleo en México es de 2.9 por ciento, y sigue siendo la cifra ridícula e inverosímil. Cuando en economías más desarrolladas (…) las tasas de desempleo alcanzan 7 por ciento y, para no ir más lejos, cuando el propio (gobierno) en sus publicaciones señala un desempleo abierto de 14 por ciento, la tasa de 2.9 por ciento es, repito, ridícula. ¿Por qué? Porque no considera el desempleo en el sector rural; porque sólo se limita a muestreos en las principales zonas urbanas del país; porque considera como trabajador a quien trabaja sin remuneración; considera como empleado a quien trabaja a la semana por lo menos una hora; porque considera como empleado a quien tiene la certeza o la creencia de conseguir empleo en un mes. Aparte, esta cifra del 2.9 por ciento no considera el subempleo… Al iniciar la actual administración uno de cada ocho trabajadores estaba en el sector informal; tres años después uno de cada cuatro está en el sector informal. Otras cifras como esta del desempleo se manipulan al gusto de la autoridad y producen no sólo desinformación en la opinión pública, de suyo grave, sino incertidumbre económica… hay cierre de empresas, baja de producción y en todos los rubros de la industria (…) se refleja este año una reducción de la planta laboral; esto es, más despidos y más costo social”. Eso decía y defendía.
Pues bien, si se toman sus exigencias estadísticas y se integran en un solo renglón, el del desempleo, entonces debería reconocer que hoy, 18 años después de aquella perorata y con él sentado en Los Pinos, la situación laboral es verdaderamente dramática, porque muy lejos está México de reportar una tasa de desempleo de 5.87 por ciento, como oficialmente reconoce el Inegi al cierre de enero pasado. En efecto, si se incorporan todos los elementos citados por el diputado Calderón en noviembre de 1992, entonces el 49 por ciento de los mexicanos en edad y condición de laborar están totalmente fuera del mercado de trabajo, es decir, en el desempleo.
Lo anterior, porque es de suponer que la argumentación por él utilizada 18 años atrás en la tribuna de San Lázaro es igual de válida ahora que ya no es de oposición y mucho menos feroz crítico del sistema, de tal suerte que más allá del fatuo discurso de la recuperación de las plazas canceladas por la crisis, el hecho atroz, contundente y escalofriante es que uno de cada dos mexicanos en edad y condición de laborar está en el desempleo, de acuerdo con la mecánica de medición defendida por el ahora inquilino de Los Pinos.
De acuerdo con la información oficial (Inegi), poco más de 47 millones de mexicanos dan cuerpo a la población económicamente activa; si se suman los renglones laborales citados por Calderón aquel 5 de noviembre de 1992, entonces 23 millones están en el desempleo (49 por ciento de la PEA), es decir, un monto más de ocho tantos superior al reconocido por lo que algunos llaman gobierno calderonista.
La tasa oficial de desempleo (5.87 por ciento, igual de ridícula e inverosímil que la de 1992) equivale, en números cerrados, a 2.8 millones de mexicanos; la de subempleo (9.3 por ciento) a 4.4 millones; la de trabajadores en el sector informal (27 por ciento) a 12.6 millones, y la de trabajadores que no reciben ingresos (6.8 por ciento, que se refiere a aquellos parientes que laboran en una empresa familiar) a 3.2 millones. Resultado: 23 millones de desempleados, 49 por ciento de la población económicamente activa, o si se prefiere uno de cada dos paisanos se encuentra en tan delicada circunstancia, sin considerar a los poco más de 10 millones de emprendedores (eufemismo por changarreros foxistas). Entonces, el recuento, a toda luces, está por demás alejado del balance que, con todo y ataque hepático, reconoce el presidente del empleo, no sin antes justificar que es una de las tasas más bajas para países con economías similares a la nacional.
En aquel noviembre de 1992 Felipe Calderón criticaba ferozmente que al iniciar la actual administración (la de Carlos Salinas de Gortari) uno de cada ocho trabajadores estaba en el sector informal; tres años después uno de cada cuatro estaba en el sector informal. Otras cifras, como esta del desempleo, se manipulan al gusto de la autoridad y producen no sólo desinformación en la opinión pública, de suyo grave, sino incertidumbre económica.
Pues bien, para beneplácito del otrora crítico feroz, a estas alturas el número de empleos –por llamarle de alguna forma– en el sector informal de la economía nacional resulta ligeramente superior a los registrados por el IMSS en el sector formal, de tal suerte que en este renglón la relación sería de uno de cada dos mexicanos. Así es: de uno de cada ocho en 1988 a uno de cada dos en 2010, un sostenido avance (aunque en sentido contrario) en 18 años y con el mismo que cuestionaba la medición laboral en el país ahora instalado en Los Pinos, desde donde descaradamente se manipulan al gusto de la autoridad las cifras del desempleo.
Las rebanadas del pastel
Mientras el tal Jelipe arrancó por enésima ocasión su campaña electoral, por mucho que esté en su cuarto año de estancia en Los Pinos, Javier Lozano Alarcón, el pobre Lozanito, es feliz con su política de corte y confección para acomodar el calendario, ajustar cifras y decir, sin sonrojarse, que estamos a punto, en tan sólo dos meses, de recuperar todo lo perdido en el peor año, en la peor caída del PIB en la historia moderna de México.
Fuente: La Jornada 15 de marzo de 2010

Pretenden despedir a 10% de la planta laboral en el IFE

Al tiempo que el Instituto Federal Electoral (IFE) anunció el recorte de mil 500 trabajadores de este organismo –cifra que equivale a 10 por ciento de su planta laboral–, se contratan asesores con salarios muy elevados, incluso superiores a 120 mil pesos mensuales, que equivalen a las percepciones de entre ocho y diez sindicalizados, denunció el secretario general de la Asociación de Trabajadores Electorales, Manuel León Rodríguez. En conferencia en el sindicato de telefonistas, destacó que ayer empezaron las notificaciones de despido y pidió el apoyo de la Unión Nacional de trabajadores, cuyo dirigente de la presidencia colegiada, el diputado Francisco Hernández Juárez, expresó que esa central buscará negociar diversos acuerdos con la Secretaría de Gobernación.
Fuente: La Jornada 11 de marzo de 2010

No le quites el trabajo a los mexicanos


El presidente Felipe Calderón escuchó los reproches de la señora Elsa Ramírez porque su marido quedó desempleado al decretarse el cierre de Luz y Fuerza del Centro.
Al concluir su visita a este municipio, donde inauguró el hospital de especialidades Bicentenario de la Independencia, el michoacano caminó en medio de las vallas metálicas mientras se escuchaban algunas porras de ¡Felipe, Felipe!, provenientes de burócratas de la FSTSE.
Entonces la mujer aprovechó para llamar la atención del mandatario.
¡No le quites el trabajo a los mexicanos, dales más, por favor! Nos dejas sin comer y sin estudios a nuestros hijos. ¡Por favor, por favor, atiéndeme!, gritaba.
El Presidente se regresó y le preguntó dónde trabajaba.
Ella explicó que pedía empleo para su marido.
Calderón insistió en que dónde trabajaba.
En Luz y Fuerza, de manera cumplida y honesta, respondió Ramírez.
Puede trabajar si él lo decide, planteó el Presidente.
La mujer le reviró: sí, dele un trabajo aquí, yo vengo con él.
En ese momento el mandatario siguió su camino para abordar el helicóptero que lo llevaría de regreso a la residencia de Los Pinos.
Fuente: La Jornada 5 de marzo de 2010

ENOE: en un año, 26% más de trabajadores subocupados

En un año aumentó 26 por ciento el número de trabajadores subocupados en el país, ya que al cierre de 2009 sumaban 3 millones 899 mil 600, cuando en 2008 fueron 3 millones 83 mil personas, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE).
Más de la mitad de estos trabajadores –54 por ciento– cayó en la subocupación por el retroceso en el ritmo de la actividad económica nacional, mientras otro 36 por ciento –un millón 417 personas– manifestó que busca aumentar su jornada laboral para obtener más ingresos.
El 55 por ciento de los subocupados son jefes de familia, es decir, 2 millones 145 mil personas; 831 mil tienen estudios de bachillerato o nivel superior, y la mayoría son treintañeros.
La subocupación se manifiesta principalmente en los hogares, donde labora la mitad de los 3 millones 89 mil personas que se encuentran en esta condición; 39 por ciento trabajan en empresas y negocios, mientras 4 por ciento lo hacen en instituciones.
Si bien 57 por ciento de los trabajadores subocupados tienen un puesto subordinado y asalariado, el 42 por ciento restante, que equivalen a un millón 664 mil personas, son trabajadores independientes.
Uno de cada 10 busca otro trabajo
Además de los afectados por la caída de la actividad económica y aquellos que buscan aumentar su jornada laboral, la encuesta del Inegi en su edición trimestral también incluye en las filas de la subocupación 285 mil trabajadores que laboran menos de 35 horas a la semana “por razones de mercado” y otros 45 mil que trabajan más que ese tiempo, pero por debajo de su jornada habitual.
No obstante, sólo uno de cada diez trabajadores subocupados declaró estar en busca de un segundo trabajo, y 55 por ciento –2.1 millones– percibe hasta dos salarios mínimos. Hay 307 mil personas de este grupo que ni siquiera perciben ingresos.
Por tipo de actividad económica, la mayor parte de los subocupados se concentran en el comercio y los servicios, con 57 por ciento del total, seguidos de 26 por ciento correspondiente a quienes pertenecen al sector industrial y 16 por ciento en el campo.
En cuanto al tipo de trabajo, la tercera parte son trabajadores industriales, artesanos y ayudantes, que en conjunto ascienden 1.2 millones, seguidos de 624 mil trabajadores del sector agropecuario y 233 mil profesionistas, técnicos y trabajadores del arte.
Fuente: La Jornada 1 de marzo de 2010

Desempleo y responsabilidad oficial


De acuerdo con cifras dadas a conocer ayer por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), en enero del presente año la tasa de desempleo en el país se ubicó en 5.87 por ciento de la población económicamente activa, incremento de más de un punto porcentual respecto del mes anterior: esto significa, según cálculos del propio organismo, que en los primeros 31 días de 2010 más de 500 mil personas se quedaron sin trabajo y que el número total de desocupados en el país asciende 2.76 millones de personas.
Los datos referidos permiten ponderar el nivel de postración en que se encuentra inmersa la economía nacional, la cual tuvo, el año pasado, uno de los peores desempeños de su historia –con una caída de 6.5 por ciento en el producto interno bruto– y hoy enfrenta, en la contracción del mercado laboral, uno de los lastres principales para su recuperación.
En adición a lo anterior, debe señalarse que detrás de este incremento de más de medio millón en el número de desempleados, se encuentran otras tantas historias de sufrimiento personal y familiar, ante las cuales el gobierno federal tendría que mostrar, por consideraciones éticas fundamentales, por sentido político y hasta por razones de imagen, un mínimo de sensibilidad.
Sin embargo, y a pesar de la evidencia de que la mayoría de la población continúa enfrentando una situación de crisis económica, las autoridades se empeñan en conducirse con la indolencia y la arrogancia tecnocrática que les ha caracterizado: ayer mismo, al comentar las cifras dadas a conocer por el Inegi, el titular de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social, Javier Lozano Alarcón, calificó como normal el incremento registrado durante enero en la tasa de desempleo, y lo justificó como “un efecto que se da todos los años (…) debido a la alta generación de empleos eventuales de fin de año”.
La declaración del funcionario pasa por alto el sentir de incertidumbre y zozobra que dicho incremento representa para decenas de miles de familias, y es, además, improcedente, porque omite señalar que las estadísticas del desempleo en nuestro país suelen encerrar en sí mismas una distorsión, por cuanto no consideran al subempleo y a la informalidad: al respecto, son significativos los datos aportados por el propio Inegi en el sentido de que la población que se emplea en el sector informal ascendió, al cierre de 2009, a 12.6 millones de personas, cifra sin precedente en el país.
Por lo demás, es claro que las autoridades no pueden culpar del incremento del desempleo a los ciclos económicos, cuando ellas mismas, en su empeño por trasladar el costo del gobierno –injustificada y desmesuradamente alto, por lo demás– a los sectores mayoritarios, han alentado la aplicación de medidas que constituyen un obstáculo para la creación de nuevas fuentes de trabajo: tal es el caso del incremento en los precios de combustibles, gas, energía eléctrica y demás tarifas públicas, y el aumento generalizado en los impuestos al salario y al consumo, medidas que, en conjunto, afectan la demanda de bienes y servicios, merman las inversiones productivas y llevan al cierre de pequeñas y medianas empresas, todo lo cual genera más desempleo.
Ante tal circunstancia, resulta impostergable que el gobierno federal asuma la responsabilidad que le corresponde en la configuración de este círculo vicioso, que conlleva un enorme costo social para el país, abona al deterioro en el nivel de vida de los segmentos mayoritarios de la población y profundiza los rezagos sociales.
Es necesario, en suma, que la actual administración reoriente sus prioridades y utilice los recursos económicos de los que dispone en la creación de programas y medidas de apoyo inmediato a las franjas afectadas por la contracción en el mercado laboral, y que emprenda, de una vez por todas, la siempre postergada reactivación de la economía y el mercado internos, sin la cual difícilmente podrá garantizarse la creación de puestos de trabajo suficientes y bien remunerados en el país.
Fuente: La Jornada 26 de febrero de 2010

Inegi: en enero, 503 mil mexicanos entraron al desempleo; suman 2 millones 761 mil 360


La desocupación afectó a 5.87 por ciento de la población económicamente activa del país el pasado enero, una proporción mayor a la de 5 por ciento observada en el mismo mes de 2009, informó el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).
Con esto, unas 503 mil personas más se incorporaron a las filas del desempleo en el primer mes de 2010, y con ello el ejército de reserva laboral se elevó a 2 millones 761 mil 360 individuos. De esta manera, la desocupación en México se incrementó 79 por ciento, comparada con la dimensión que tuvo en diciembre de 2006, al comienzo de esta administración gubernamental. La falta de oportunidades ocupacionales elevó el desempleo en todo el país en un millón 212 mil personas en el trienio considerado.
La tasa de desocupación de enero estuvo muy por encima de las estimaciones hechas por los analistas del sector privado, los cuales esperaban que se situara entre 5.27 y 5.35 por ciento como proporción de la población económicamente activa (PEA).
El organismo indicó que en enero de este año el desempleo afectó a 7.13 por ciento de la población mayor de 13 años de edad que busca alguna ocupación sin conseguirla en las 32 principales ciudades de México, una proporción 17 por ciento mayor a la registrada un año antes.
El repunte del desempleo provocó reacciones encontradas entre analistas del sector público y especialistas del sector privado.
Una vez que el organismo responsable de la estadística oficial informó sobre el incremento del desempleo en territorio nacional, la Secretaría del Trabajo y Previsión Social emitió un comunicado de prensa en el que apuntó: El cambio de tendencia de la tasa de desocupación en enero es un efecto que se da todos los años, después de la reducción que se observa en noviembre y diciembre, debido a la alta generación de empleos eventuales de fin de año.
La dependencia agregó que posteriormente, en enero, disminuye esta demanda, a la vez que las personas que perdieron su empleo eventual empiezan a buscar trabajo, lo que genera que se eleve la tasa de desocupación a porcentajes similares a la de los meses previos, antes de noviembre.
Pero esa explicación difirió de la expuesta por Ricardo Aguilar Abe, del departamento de análisis de Invex Casa de Bolsa, quien consideró que la desocupación no disminuirá sustancialmente en 2010, a pesar de que crezca la economía. El sector manufacturero nacional comienza a recuperarse a tasas importantes, pero no ocurre lo mismo con el comercio y los servicios, que emplean a más de 60 por ciento de la población ocupada del país, precisó el analista.
Luego, advirtió: Mientras los principales sectores de la economía no registren mayores tasas de crecimiento, difícilmente las empresas ampliarán su planta laboral. Menos si buscan mantener una estructura de costos bajos. No esperamos que el número de desempleados se reduzca sustancialmente en 2010.
En sentido similar Arturo Vieyra y Sonia Machain, especialistas del grupo financiero Banamex-Citigroup, señalaron que el aumento de la tasa nacional de desocupación de enero refleja la debilidad de las actuales condiciones laborales. Destacaron que sus previsiones apuntan a que esta tendencia continuará por el resto del año; es decir, un descenso moderado del desempleo (5 por ciento en promedio anual) y un aumento también modesto en el empleo formal (3.1 por ciento en promedio anual)
Fuente: La Jornada 26 de febrero de 2010

Uno de cada tres trabajadores en el país, en la economía informal


Prácticamente uno de cada tres mexicanos ocupados en el país se encuentra en la economía informal con una total carencia de prestaciones sociales, médicas y económicas. El número de personas que se incorporaron a la llamada economía subterránea en México durante 2009, ascendió a 12.6 millones de personas, que representan 28.3 por ciento de la población ocupada, lo que significó un aumento de 938 mil personas respecto de 2008, informó el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).
Por otra parte, el número de personas desocupadas al cierre del año pasado ascendió a 2 millones 506 mil 595 personas con un incremento de 583 mil 999 personas más que en 2008. De esta manera, la población desocupada en 2009 aumentó un punto porcentual de la Población Económicamente Activa (PEA) al pasar de 4.3 por ciento en 2008 a 5.3 por ciento en 2009.
Los informes oficiales revelan que la Población Económicamente Activa (PEA) en 2009 alcanzó un nivel de 47 millones 41 mil 909 personas, cuando un año antes había sido de 45.2 millones. Este incremento de un millón 863 mil 696 personas es consecuencia tanto del crecimiento demográfico, como de las expectativas que tiene la población de participar o no en la actividad económica.
El Inegi precisó que al cierre de 2009, la población subocupada, entendida ésta como la necesidad de trabajar más tiempo, lo que se traduce en la búsqueda de una ocupación complementaria o de un nuevo trabajo con mayor horario, alcanzó 3.9 millones de personas, lo que representó un aumento de 816 mil personas en relación con el total cuantificado al cierre de 2008. Las personas subocupadas representaron 8.8 por ciento de las personas ocupadas.
De acuerdo con el Inegi, un total de 44.5 millones de personas se encontraban ocupadas (27.6 millones son hombres y 16.9 millones, mujeres), cantidad superior en un millón 280 mil en relación con el término de 2008, cuando se ubicó en 43.3 millones de personas.
El aumento anual en la población ocupada durante el cuarto trimestre de 2009 se centró en los micronegocios (41 por ciento de la población ocupada) cuyo incremento de 6.3 por ciento anual explicó casi 85 por ciento del aumento de la población ocupada. En tanto que la población ocupada en los medianos y grandes establecimientos continuó disminuyendo, pero frenando su deterioro.
Al conocer los resultados de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENEO), los analistas del Grupo Financiero Banamex consideraron que a pesar de que las condiciones productivas comienzan a mejorar, nuestro escenario no contempla un descenso inmediato de la tasa de desempleo, incluso, no descartamos se mantenga alto en los próximos meses. De hecho, estimamos que la Tasa de Desempleo Abierto promedie este año un nivel ligeramente menor al alcanzado en 2009.

El reporte del Inegi señala que más de la mitad de la población ocupada (52.6 por ciento) se concentra en las ciudades más grandes del país (de 100 mil y más habitantes); le siguen las localidades rurales (menores de 2 mil 500 habitantes) donde se agrupa 19.7 por ciento de la población ocupada total; los asentamientos que tienen entre 15 mil y menos de 100 mil habitantes (urbano medio) albergan 14.6 por ciento y, finalmente, el resto de los ocupados (13.1 por ciento) residen en localidades de 2 mil 500 a menos de 15 mil habitantes (urbano bajo).
Al considerar a la población ocupada en relación con el sector económico en el que labora, 6.1 millones de personas (13.7 por ciento del total) trabajan en el sector primario (agricultura, ganadería, silvicultura, caza y pesca); 10.4 millones en el secundario o industrial y 27.7 millones están en el terciario o de los servicios. El restante 0.7 por ciento no especificó su actividad actividad económica.
Tendencia descendente: STPS
Al analizar los resultados de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo del Inegi, la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS) justificó el nivel de la Tasa de Desocupación (5.3 por ciento de la PEA, en cuarto trimestre de 2009), bajo el argumento que si bien es superior a la del mismo periodo de 2008, es menor en 0.9 puntos porcentuales de la del trimestre anterior.
Ese nivel, afirma la STPS, es significativo debido a que marca un cambio, al mostrar una tendencia descendente, contraria a la que prevalecía desde el segundo trimestre de 2008.
Los datos difundidos por el Inegi, agregó la dependencia, son consistentes con la tendencia creciente de los trabajadores asegurados en el IMSS, pues debe recordarse que se incorporaron 35 mil 526 nuevos trabajadores a ese Instituto en el mes de enero.
La Secretaría del Trabajo destacó las cifras respecto de la disminución de la Tasa de Desocupación tanto para hombres como mujeres. La masculina pasó de 5.9 a 5.4, mientras que la femenina mostró una reducción importante al pasar de 6.9 a 5.2 por ciento. En el caso de los jóvenes ésta fue de 9.4 por ciento, es decir, 2.2 puntos porcentuales menor a la del trimestre anterior.
Desde esa óptica, la dependencia encabezada por Javier Lozano afirma que por tercer trimestre consecutivo se observa una recuperación de la ocupación en México, “la cual se había reducido entre el tercer trimestre de 2008 y el primero de 2009. Para el cuarto trimestre del año en curso, precisó, el incremento trimestral fue de 618 mil 111 empleos.
Fuente: La Jornada 13 de febrero de 2010

Rotundo fracaso del "presidente del empleo"


En Los Pinos se hacen bolas hasta con los números que relativamente pueden presumir. Apenas unos días atrás el inquilino de la residencia oficial celebró, con regocijante discurso cantinflesco, que en enero pasado "se crearon 35 mil empleos formales a pesar del ajuste", y que de junio de 2009 a la fecha (como si el año comenzara ese mes) "se han creado ya 142 mil". Qué bueno, pero resulta que no, que la cifra no es la correcta y que el susodicho no da una.

Va el rollo calderonista tal cual, pronunciado el lunes pasado: "quiero darles una primicia, amigas y amigos, una noticia, una buena noticia, que como se suele decir: también son noticias. Y es referente al empleo. Una noticia que todavía no se conoce. Seguramente la dará a conocer el Seguro Social. Si tomamos en cuenta, ya sumando los empleos que se hayan perdido en enero, con los empleos nuevos que se generaron en enero; es decir, no hablo de los que calculamos, sino los que ya se pagaron con su cuota obrero-patronal en el Seguro Social en enero, el mes pasado se crearon más de 35 mil nuevos empleos netos, empleos formales, empleos claros, a pesar del ajuste que se tiene año con año a principios de año. Y esto quiere decir, amigos, que desde el mes de junio pasado a la fecha se han creado ya 142 mil nuevos empleos; es decir, estamos recuperando poco a poco el empleo y vamos por más. Son buenas noticias. Sé que están aún por abajo de lo que necesitamos los mexicanos. Pero, por lo mismo, en el caso del gobierno federal y estoy seguro que en el caso del estado de México, vamos a reforzar y vamos a hacer lo que tengamos que hacer para generar más y más empleos para los mexicanos".

Y, en efecto, el Seguro Social dio cuenta del registro de plazas al cierre de enero pasado: casi 70 mil nuevos empleos registrados en el sector formal de la economía, es decir, más del doble de los divulgados por Calderón, quien se pudo dar el lujo de celebrar esa cantidad, pero alguien le dio mal el dato o él lo leyó equivocadamente, o de plano se lo sacó de la manga en su ansia por presumir aunque sea las migajas a la mitad del desierto. De todas maneras no es novedad: se fue de boca con el asesinato de jóvenes en Ciudad Juárez, e hizo lo mismo con las plazas laborales, entre otras metidas de pata. Lo bueno es que en su ánimo está "recuperar la imagen del gobierno federal", según pregona, algo por demás imposible.

De cualquier forma, el inquilino de Los Pinos sólo celebró una parte de la buena nueva, porque los 70 mil nuevos empleos registrados en el IMSS durante el primer mes de 2010 corresponden a plazas eventuales, ninguna permanente. De hecho, en ese lapso más de 4 mil 300 de las últimas fueron canceladas, de allí lo relativo de la presunción. ¿Cuánto les durará el gusto a esos 70 mil mexicanos que eventualmente se emplearon, más allá de lo miserable de los salarios? Habrá que ver el registro del Seguro Social correspondiente a febrero.

En cualquiera de los casos, Calderón ni por aproximación puede presumir avances o buenos resultados en materia de empleo. El saldo durante su inquilinaje es verdaderamente espeluznante: con todo y las plazas eventuales de enero, en 38 meses de estancia se crearon casi 95 mil plazas en la economía formal (de las que sólo 39 por ciento fueron permanentes), un promedio de 2 mil 500 plazas mensuales, o lo que es lo mismo, 2.5 por ciento de la demanda real; en ese lapso, de cada mil mexicanos en edad y condición de trabajar que intentaron ubicarse en el mercado laboral, sólo 25 lograron colocarse y en condiciones cada vez más deterioradas.

Rotundo fracaso del "presidente del empleo", como se autopromovió, que sólo agudiza el delicado problema laboral en el país. En el sexenio de Ernesto Zedillo se generaron un millón 847 mil empleos formales, a razón promedio de casi 308 mil por año (alrededor de 30 por ciento de la demanda real anual); con el de las ideas cortas y la lengua larga, Fox, dicho número se redujo a un millón 200 mil (200 mil por año o 20 por ciento de la demanda), y con Calderón –hasta donde va– no pasa de 95 mil en poco más de tres años, a razón de 31 mil 600 cada 12 meses, o lo que es lo mismo, 3.16 por ciento de la demanda. La cereza es que con Zedillo todos los empleos formales citados fueron permanentes; en el caso de Fox 26 por ciento fueron eventuales; y con Calderón 100 por ciento son eventuales.

Con lo anterior (todas son cifras oficiales), ¿tiene sustento decir, como hace Calderón, que "estamos recuperando poco a poco el empleo y vamos por más", cuando ni siquiera divulga la cantidad correcta? Tan contento que está con su muy cuestionable forma de "medir" el comportamiento del empleo formal (de junio a enero, cuando lo normal es comparar periodos iguales), y nadie le dijo que de enero de 2009 a igual mes de 2010 el saldo es de apenas 3 mil plazas formales, saldo resultante de la cancelación de 116 mil empleos permanentes y la generación de 119 mil eventuales.

En la última década, es decir la de los dos gobiernos panistas (que en realidad de ellos no se hace uno) entre 10 y 12 millones de mexicanos en edad y condición de trabajar intentaron "colarse" al mercado laboral en el sector formal de la economía; en igual lapso sólo se generaron un millón 298 mil empleos en tal sector (eventuales 35 por ciento de ellos), lo que quiere decir que entre 87 y 90 por ciento de los mexicanos que lo intentaron quedaron totalmente fuera de la jugada, con la informalidad, el desempleo o la emigración como únicas "alternativas" de sobrevivencia.

Para redondear la alegría calderonista, la Organización Internacional del Trabajo reporta que México destaca en la comunidad internacional como uno de los países con mayor pérdida en el poder adquisitivo del salario, lo que le da otro galardón al país.

Entonces, ¿que "ya salimos de la crisis", que "ya pasó lo peor" y que "estamos recuperando poco a poco el empleo"? Así es: un simple "catarrito" por donde quiere verse.

Las rebanadas del pastel

Para demostrar que va en serio su "convocatoria a la unidad nacional" con motivo del bicentenario, al inquilino de Los Pinos no se le ocurrió mejor idea que enviar a la Policía Federal a la mina de Cananea, en Sonora, para "resolver" el conflicto laboral en ella existente, a favor, desde luego, del carismático Germán Larrea y su Grupo México, tal cual lo hizo Porfirio Díaz en 1906.
Fuente: La Jornada 11 de febrero de 2010

Obligados a laborar, 3.6 millones de adolescentes y niños mexicanos: OIT


En México hay 3.6 millones de niños y adolescentes (personas de entre cinco y 17 años) que se ven obligados a trabajar para mantenerse o apoyar a sus familias. De ellos, cerca de 400 mil laboran en la agricultura, participan en cultivos para el consumo nacional y la exportación, y la mayoría no obtienen remuneración alguna.
Ese panorama fue expuesto ayer durante la presentación del Programa Internacional para la Erradicación del Trabajo Infantil por la Organización Internacional del Trabajo (OIT). El director regional de esa agrupación para México y Cuba, Germán López Morales, sostuvo que 1.5 millones de niños que laboran en nuestro país no asisten a la escuela.
El representante de la OIT advirtió que la crisis económica implicará que aumente el trabajo infantil como medio para complementar el ingreso familiar.
Agregó: es común que entre los niños de áreas rurales, indígenas e hijos de trabajadores migrantes existan índices reducidos de asistencia a la escuela y elevados de deserción, lo cual está hipotecando el futuro de buena parte de la sociedad mexicana.
En el acto se anunció el proyecto OIT/IPEC contribución a la prevención y erradicación del trabajo infantil agrícola en México, el cual contará con una contribución económica del Departamento del Trabajo de Estados Unidos para que en los próximos cuatro años se pueda apoyar a niños de Chiapas, Michoacán, Sinaloa y Veracruz con el fin de sacarlos del ámbito laboral, particularmente en el sector agrícola.
En su oportunidad, Jean Maninat, director de la oficina regional de la OIT para América Latina, informó que México ratificó el convenio para erradicar las peores formas de trabajo infantil en el país, por lo que participará en el proyecto para fortalecer el marco legal y la política de prevención.
En la ceremonia también estuvo la representante del Unicef-México, Susana Sottoli, quien expuso que no es posible pensar en el desarrollo de un país si se tiene gran cantidad de niños trabajando, sin oportunidad de estudiar y en labores riesgosas para su salud e integridad física y emocional.
Cerró el acto el secretario del Trabajo, Javier Lozano Alarcón, quien reconoció que es inadmisible que cuatro de cada 10 menores de edad no asistan a la escuela por ir a laborar.
Destacó que entre las acciones que se van a emprender para atender esa problemática destaca la incorporación de disposiciones legales a la reforma laboral, para tipificar como delito la contratación de menores de 14 años fuera del círculo familiar y prohibir que se emplee a menores de 18 años en expendios de bebidas alcohólicas o negocios que impliquen riesgo para la salud o integridad de ellos.
No basta, dijo, con aplicar sanciones administrativas, sino que hay que tomar medidas drásticas para sancionar a quienes explotan a los menores de edad.
Fuente: La Jornada 27 de enero de 2010

Crece a 25.7 millones la cifra de mexicanos en la economía informal


La población mexicana que conforma la economía informal llegó a casi 25.7 millones de personas, lo que representa 58.7 por ciento de mayores de 14 años en edad y condiciones de trabajar, informó el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).
El crecimiento de la informalidad y la desocupación en el país se encuentra aparejado al cierre de mil 777 empresas en el último trimestre de 2009, lo que representó una variación anual de 1.08 por ciento. Pero sólo de noviembre a diciembre pasados la cifra de quiebras sumó mil 408.
Según reportes del Inegi sobre el cierre de 2009, el saldo de la crisis económica es la quiebra de 12 mil 507 firmas en 14 meses, es decir, de octubre de 2008 a diciembre de 2009. Lo anterior equivale a que desde que se declaró la emergencia económica en el país, cada día cancelaron sus actividades un promedio de 30 establecimientos mercantiles.
La mayor cifra de cierres se observó en la industria de la construcción, con 742 casos de noviembre a diciembre pasados. En orden de importancia siguió la industria de la transformación, con 306; especializadas en servicios a empresas, personas y hogar, 244; compañías de servicios sociales y comunales 59, y del sector comercio, 57.
Creciente informalidad
En el reporte del Inegi sobre el mercado laboral se observa que en los últimos tres meses del año anterior se alcanzaron las tasas más altas de población dedicada a actividades informales. La más elevada de personas que desempeñan algún trabajo en el mercado informal se registró en octubre pasado, cuando alcanzó 59.81 por ciento de la población económicamente activa (PEA), que suma 43 millones 759 mil 544 mexicanos. En noviembre ese indicador tuvo una ligera mejoría, al bajar a 59.49 por ciento.
En su último comunicado de Indicadores oportunos de ocupación y empleo, el organismo informó que la comparación anual muestra un aumento tanto en la tasa de desocupación como en la de subocupación en diciembre del año pasado, en relación con el mismo mes de un año antes (4.80 por ciento frente a 4.32 y 8.6 frente a 7.3, respectivamente). En el reporte se da cuenta de que la población ocupada alcanzó 95.20 por ciento de la PEA en el último mes del año; del total de ocupados, 65.2 por ciento operan como trabajadores subordinados y remunerados, ocupando una plaza o puesto de trabajo; 4.4 por ciento son patrones o empleadores; 23.1 por ciento trabajan de manera independiente o por su cuenta y, finalmente, 7.3 por ciento operan en negocios o parcelas familiares, contribuyendo de manera directa a los procesos productivos, pero sin un acuerdo de remuneración menotaria.
Julián Cubero y Cecilia Posadas, analistas del grupo financiero BBVA Bancomer, hicieron notar que el número de desempleados aumentó en algo más de un millón de personas entre el tercer trimestre de 2008 y el mismo mes de 2009, lo que se compara desfavorablemente frente a los cerca de 160 mil nuevos desempleados de un año atrás. Señalan que si bien se observan signos positivos en la economía mexicana, estamos todavía lejos de retomar los niveles absolutos tanto de producción como de empleo antes de la crisis, dadas las pérdidas registradas entre mediados de 2008 y 2009.
Para el presidente del Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas, Gustavo Rodarte de la Serna, el paliativo de la economía informal ha provocado ingresos insuficientes, carencia de seguridad social y problemas familiares y sociales; además, quienes se dedican a esas actividades no contribuyen fiscalmente para recibir los suficientes servicios que sufraga un porcentaje bajo de la población que sí tributa.

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