Protestan abogados en la Corte por fallo contra trabajadores de Cananea


Un grupo de abogados de corte progresista, entre ellos los laboralistas Néstor y Carlos de Buen, y otros litigantes agrupados en la Asociación Nacional de Abogados Democráticos (ANAD) y en la Unión de Juristas de México se manifestaron ayer frente a la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) para exigir la restauración del estado de derecho y de la legalidad en México.
Eduardo Miranda Esquivel, presidente de la Unión de Juristas, expuso a los manifestantes que el presidente de la SCJN, Guillermo Ortiz Mayagoitia, desairó a una comisión de abogados que pretendía exponerle los reclamos.
Nos recibió el secretario particular del ministro para decirnos que (Ortiz Mayagoitia) no podría darnos audiencia, que no tenía tiempo para nosotros, expuso el litigante.
Explicó que el motivo de la manifestación es el fallo judicial reciente que negó el amparo a los mineros de Cananea, pues se trata de una resolución que demuestra que el sistema de justicia mexicano está secuestrado por los intereses gubernamentales y empresariales.
La semana pasada, por unanimidad (tres votos), los integrantes del segundo tribunal colegiado en materia del trabajo en el Distrito Federal negaron el amparo al Sindicato Nacional de Trabajadores Mineros, Metalúrgicos y Similares de la República Mexicana (SNTMMSRM), resolución que confirma el término de las relaciones laborales entre Mexicana de Cananea, de Grupo México, y la organización gremial que encabeza Napoleón Gómez Urrutia.
Con ese fallo judicial queda firme un laudo de la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje que el pasado 14 de abril respaldó la propuesta de Grupo México de liquidar a mil 100 sindicalizados y 100 empleados de confianza que laboraban en la mina de Cananea, la cual lleva 31 meses en huelga.
En la protesta frente a la SCJN participaron académicos, estudiantes y cientos de electricistas y mineros, quienes durante más de dos horas gritaron consignas contra los ministros y funcionarios del Poder Judicial Federal.
Fuente: La Jornada 19 de febrero de 2010

Pasta de Conchos, ejemplo del desprecio calderonista por la vida de obreros: Vera


Después de cuatro años de la explosión en la mina Pasta de Conchos, en Coahuila, este gobierno no ha hecho justicia a los familiares de los trabajadores muertos y persisten las evidencias de que, deliberadamente, Grupo México no quiso rescatar los cuerpos y que, incluso, cuando unilateralmente suspendió las tareas de rescate, todavía había sobrevivientes en el socavón, denunció el obispo de Saltillo, Raúl Vera.
Pasta de Conchos –señaló el prelado– es el paradigma patente del desprecio que tiene el gobierno de Felipe Calderón por la vida de los trabajadores.
El obispo habló durante un acto realizado en el Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez, en el que se hizo un recuento de los agravios sufridos por los deudos de los mineros en los mil 460 días que llevan en lucha. María Trinidad Cantú, madre de Raúl Villasana, uno de los mineros fallecidos en la explosión, dijo que ya fue admitida una denuncia contra el gobierno mexicano ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) por la negligencia e ilegalidad con que ha actuado en este caso.
Con la voz quebrada sostuvo: tuvimos que recurrir a instancias internacionales porque en cuatro años este gobierno ha estado sordo, mudo y ciego ante nuestras demandas, que se condensan en una sola: que rescate a nuestros muertos. Si este presidente atendiera los hechos de injusticia, no sería necesario acudir a organizaciones mundiales, puntualizó.
También asistió al acto Oralia Martínez, esposa de Juan Ramón Flores, minero muerto recientemente en el Pocito Ferber, que había sido clausurado y operaba ilegalmente. Con un niño en brazos sentenció: “en este gobierno los empresarios hacen lo quieren, porque les permiten todo; en mi caso, el patrón no pagó ni los gastos funerarios. No se hizo cargo de nada…”
Por su parte, el obispo Vera planteó que la negligencia de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS) para hacer justicia a los mineros fallecidos es producto de la inmoralidad y la corrupción con que abiertamente ha protegido a Grupo México para que no cumpla sus responsabilidades.
Contundente, añadió que al gobierno de Calderón no le duelen las familias que han penado cuatro años por los cuerpos de sus muertos, igual que no le importa mandar a 44 mil electricistas a la calle para entregar a los empresarios el negocio de la fibra óptica (…) por todos lados vemos en el país pisoteada la dignidad de los mexicanos.
Este gobierno quiere tapar todo con el argumento de que está enfrascado en una lucha contra el narcotráfico, cuando es evidente que sólo va a haber más muertos y no tendrá frutos de esa batalla mientras no castigue también a los altos políticos que protegen a los delincuentes, así como a los banqueros y financieras que les lavan el dinero, acotó.
Luis Arriaga, director del Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez, comentó que se espera que la CIDH emita una declaración en el sentido de que el gobierno mexicano violó los derechos de los mineros y sus familias, y ordene una investigación seria e imparcial sobre los sucesos. Pasta de Conchos –dijo– no es un hecho aislado, sino clara evidencia de la falta de acceso de los trabajadores a la justicia, con la complicidad entre el gobierno y los empresarios.
En tanto, Carlos Rodríguez, del Centro de Reflexión y Acción Laboral, expuso que de 1989 a la fecha han muerto mil 647 trabajadores en minas y no se ha sancionado a ningún empresario; han permeado la impunidad y el olvido de las autoridades.
Incluso –precisó–, en el caso de Grupo México no ha habido ningún empacho en difundir sus multimillonarias ganancias, la expansión de sus negocios y sus elevadas cotizaciones en el mercado de valores, enriquecimiento basado en la muerte de trabajadores y en la sepultura del derecho de huelga, como ahora pretende que ocurra en Cananea.
Fuente: La Jornada 19 de enero de 2010

Ciudadanos invisibles

El gobierno asesina los últimos vestigios de libertad sindical sacrificando el mayor patrimonio de un país: la fuerza laboral con capacitación profesional. Unas veces se cierran las empresas para deshacerse de sindicatos incómodos o indispuestos a plegarse a la lógica expoliadora de los propietarios; otras, a las amenazas cumplibles de aplicar la fuerza pública contra los inconformes se suman las triquiñuelas formales que permiten disolver la relación obrero-patronal en medio de una huelga previamente declarada existente, ratificando la sospecha de que el estado de derecho es, en el mejor de los casos, un ritual de gestos congelados o simple falsificación.

El objetivo es el mismo: favorecer desde el poder a una minoría acostumbrada a que gobernantes, autoridades laborales y jueces les concedan los máximos privilegios aun al margen de lo dispuesto por ley, como si en estos años nada hubiera cambiado en la cultura excluyente del viejo corporativismo. ¿Qué clase de democracia puede sobrevivir si a los sindicatos reconocidos por ley se les reduce a la nada laboral mediante la pérdida por vía judicial de los derechos que la Constitución les asegura? ¿Qué ciudadanía podría surgir y fortalecerse en un país donde la defensa del interés profesional de los trabajadores está sujeta a las necesidades de un modelo productivo que no asume el diálogo social como componente estratégico del desarrollo nacional? ¿Qué sociedad estamos construyendo si en vez de ampliar el peso del mundo del trabajo las fuerzas dominantes se empeñan en pulverizarlo, disociando de manera perversa el ejercicio de la libertad del voto en las urnas?

La ofensiva antisindical que ha emprendido el actual gobierno tiene aristas políticas e ideológicas, pero hasta donde se alcanza a observar no implica, como cándidamente reclaman algunos opinadores, la liquidación de una forma de "monopolio" corrupto enquistado en el universo sindical, pues son conocidas las relaciones de respeto mutuo, cuando no de franca alianza entre el SNTE o el sindicato petrolero y el Ejecutivo, por no hablar de la consideración hacia contratos de protección y otras lindezas.

Visto más de cerca, se busca remover los obstáculos más incómodos, sean éstos el SME o los mineros, en una suerte de declaración de intenciones "práctica" hacia la aprobación de la reforma laboral, convertida, junto con la manipulación de la reforma energética, en el gran señuelo para atraer mayores inversiones globales, idea que el Presidente machaca como estrategia para modificar el curso mediocre de la economía. Sin embargo, es muy difícil hacer compatible la ilusión modernizadora de las elites económicas cuando se dilapida el capital humano, tirando al precipicio la experiencia acumulada por grupos de asalariados a través del tiempo y los cambios tecnológicos que marcan la época.

Es cierto que el viejo sindicalismo debe ser transformado sobre bases democráticas para que pase a ser factor de equilibrio y progreso, pero la solución a la herencia del charrismo no puede ser el mantenimiento de los privilegios de algunas empresas ni la abolición del sindicato o la cancelación de los derechos que le dan sentido.

Claro que no se puede esperar otra cosa donde la autoridad abandona el interés general para convertirse en oficioso administrador de una minoría depredadora, aunque al torcer la ley también doblegue a la justicia como tal, según ha pasado en Cananea con Minera México, auxiliada en la tarea por el secretario del Trabajo, cuya devoción al paternalismo patronal se puede admirar leyendo sus declaraciones. En ellas el trabajador no es más que un subalterno, invisible, no apto para ser un verdadero ciudadano. Por eso, el lugar preferente de sus disquisiciones públicas lo ocupa el líder sindical, al que el individualismo, opuesto por definición a los derechos colectivos, ha convertido en receptáculo de todas las fobias y máximo enemigo potencial de las libertades fundamentales (siempre que no se llame Elba Esther Gordillo).

El Presidente de la República (que insiste en mantener como faro su propio guión emocional al margen de cualquier otra forma de sensibilidad colectiva) se congratula de las inversiones alentadas por la extinción de Luz y Fuerza, pero no tiene una palabra para los trabajadores castigados con el despido, pues no parece haber otro objetivo racional que abrir la vía a los negocios globales a costa del patrimonio nacional. Ése es el estilo de la casa.

El gobierno actúa así porque está convencido de que no habrá respuesta puntual a sus excesos (para eso sirven los sindicatos postizos, como los llamaba Rafael Galván). Él sí cree en el poder de sus alianzas estratégicas y no pierde ocasión de mostrar la debilidad de las fuerzas alternativas, frustradas en el intento de alzarse con una propuesta unitaria de calado nacional. Espera el error o el efecto de la provocación, con absoluto desprecio por el respeto a los derechos como fuente de fortalecimiento de la ciudadanía. En unos casos exalta el malestar ante la parálisis de la "clase política"; en otros se queja de la pasividad de la sociedad civil que deja al gobierno solo ante el crimen organizado. En esa ambigüedad ha decidido moverse la derecha para no perder terreno. A los grupos de privilegio, concesiones impresentables; a las organizaciones populares y sindicatos independientes, acoso y represión. Al pueblo llano, activismo superficial, avalancha mediática. Y todo en medio de la batalla conservadora iniciada por la Iglesia católica, refrendada por el panismo. (Ya veremos su interpretación del laicismo.)

Casi como posdata. Ante la insonoridad de sus palabras para suscitar los ecos requeridos, el Presidente pasa a ser un impaciente selectivo. ¿Cómo no registrar su desagrado ante lo dicho por una damnificada de Angangueo, quien, acaso cansada de las disonancias cognitivas contenidas en las promesas de ayuda, reclamó sin inmutarse: "¡Ya no queremos pueblo mágico, queremos una fuente de empleo!", frase lapidaria que Calderón, sorprendido por la exigencia, atribuyó a la ignorancia y no al hartazgo espontáneo de la gente.

Fuente: La Jornada 18 de febrero de 2010

Situacion y Terminacion Laboral De Los Mineros 3 de 3

Situacion y Terminacion Laboral De Los Mineros 2 de 3

Cananea, Situacion y Terminacion Laboral De Los Mineros 1 de 3

En aumento de sueldos, el rector pide prórroga al sindicato de la UAEH

Luis Gil Borja, rector de la Universidad Autónoma del Estado indicó que en el conflicto con el sindicato universitario han pedido una prórroga, por lo que espera que a finales de este mes se tenga una solución al problema. “Hemos solicitado una prórroga y yo espero que de aquí a final de mes podamos estar concluyendo de manera satisfactoria las negociaciones”, indicó.
La universidad se encuentra en una encrucijada ya que el tope salarial que estipula el presupuesto de egresos de la federación es del 4 por ciento, por lo que el sindicato pide más aumento por los tiempos difíciles por los que pasa el país.
Borja declaró que entendía las necesidades de las familias de los trabajadores universitarios al pasar por una crisis económica como esta, pero indicó que buscarán por medio de un aumento en las prestaciones el que se cumplan parte de sus demandas y se pueda llegar a un acuerdo.
Al ser cuestionado si la ausencia de Alonso Lujambio se debía a un desaire por parte del Secretario de Educación Pública, Borja indicó que no era el caso, ya que en esos momentos se encontraba en Ciudad Juárez junto con el Presidente Felipe Calderón verificando las necesidades de esa población.
En cuanto a la comisión de los Derechos Humanos quien emitió una recomendación de que la Universidad tuviera un órgano al interior de la institución que vigilara el trabajo de los académicos y se evitara el despido injustificado por diferencias ideológicas, el rector aseveró que por el contrario la UAEH se encontraba a la vanguardia nacional en ese aspecto.
“Por el contrario, la Universidad tuvo la iniciativa de crear una defensoría universitaria y estuvo declarada en el informe. El distintivo Med está basado en la defensoría de los derechos Humanos por años consecutivos y somos la institución publica más alta que hace el Instituto Nacional de las Mujeres”.
Declaró que sí se han recibido quejas por parte de varios académicos de la Universidad, pero aseguró que esta situación es normal al tener una comunidad tan grande, por lo que se trabaja para tener en cuenta sus controversias, pero recalcó que “prevalecen sobre las diferencias, sus coincidencias”.
En cuanto a su reelección, Gil Borja esquivó la pregunta al responder que era decisión de la comunidad universitaria quien evalúa el trabajo del Rector y son los que al final decidirán quién lleva los rumbos de la máxima casa de estudios en el estado.
Añadió que en las elecciones universitarias hay una apertura para todas las voces y que no habrá problemas para que los aspirantes puedan tener una oportunidad de participar el la elección.
Aseguró que a pesar de que se cumplió con el 92% de su plan de trabajo, hubo cosas que mejorar, pues en materia de educación siempre habrá más retos.
Fuente: Milenio Hidalgo 18 de febrero de 2010

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