Iniciativa priísta, una traición a los trabajadores

En una línea radicalmente distinta a la contenida en su propuesta del pasado 15 de diciembre, el Partido Revolucionario Institucional (PRI) presentó formalmente ante la Cámara de Diputados otra iniciativa de reforma laboral, ahora sometida en puntos claves a las exigencias de los abogados del Consejo Coordinador Empresarial.

Quedaron fuera las originales propuestas priístas de mejorar las condiciones de trabajo, reducir la jornada máxima, mejorar la prima de antigüedad, el sistema vacacional y suprimir la toma de nota, tema que en la primera versión consideraban fundamental para cumplir con los convenios internacionales. Obviamente, en materia de democratización, transparencia y rendición de cuentas no dejaron nada. Como se había advertido, se negoció con el sector empresarial conservar la protección al corporativismo y al esquema de corrupción y control gremial a cambio de admitir las prioridades patronales: libertad para subcontratar, ampliar los contratos temporales, pero sobre todo, facilitar el esquema de despido. La línea proempresarial del PRI, por encima de tenues protestas de algunos de sus líderes gremiales, se impuso; había que congraciarse con los empresarios frente al 2012, ellos a cambio admitirían que no hubiera reformas que lesionaran a los líderes. El Partido Acción Nacional por su lado haría causa común con esta negociación atendiendo la línea de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS).

La iniciativa incurre en una gran contradicción entre el contenido de la exposición de motivos y el texto de sus artículos; la intención evidente es que la parte declarativa sea el material para los comunicados de prensa y los comentarios superficiales, ocultando el contenido real de la reforma.

Más allá de propuestas de trascendencia menor, conviene destacar en la iniciativa cuatro temas. El primero es el contenido del artículo 15 bis, que da carta de naturalización al llamado trabajo en régimen de subcontratación –outsourcing–, sin contemplar las garantías elementales para evitar el abuso de esta figura que ha generado precariedad, desigualdad, reducción de salarios, simulación e indefensión. La propuesta priísta omite incluir la protección necesaria para evitar abusos, como condicionar este sistema especial de prestación de servicios a principios de especialidad o a causas que lo justifiquen. La visión empresarial resulta evidente cuando se compara con la propuesta del propio PRI de hace tres meses, que incluía las figuras del fraude laboral, la intervención de la inspección del trabajo y el carácter doloso de la subcontratación, cuando se transfiera de manera deliberada, trabajadores de la beneficiaria a la subcontratista con el fin de disminuir derechos laborales. Todo ello se suprimió.

El segundo tema exhibe también el sesgo patronal del PRI al proponer que los trabajadores paguen por la tardanza y la lentitud de los juicios laborales aun en el caso de su despido injustificado, limitando los salarios caídos hasta un máximo de 12 meses. A pesar de que los líderes del sindicalismo de corte priísta habían criticado acremente esta propuesta empresarial, en virtud de que colocaba a los trabajadores en estado de indefensión, repentinamente este partido la hace suya. Como es obvio, los abogados empresariales están felices: “Con esta propuesta y el outsourcing nos basta –expresó el abogado representante de la Coparmex–; no necesitamos más”.

La idea de limitar los salarios caídos en caso de despido fue una ocurrencia de la STPS, supuestamente apoyada en la legislación española; lo que no consideró es que en ese país los salarios caídos producto de la tardanza en la impartición de justicia los paga el propio Estado, en virtud de que le es imputable no contar con un sistema de justicia eficiente. La propuesta priísta va incluso más lejos que la llamada iniciativa Abascal de 2002. En su momento, no fue aceptada esta absurda petición empresarial, en virtud de que quedó claro que el problema de fondo consistía en crear las condiciones para que los juicios terminaran en periodos cortos, no en los cuatro o cinco años a que llegan actualmente, y que sería injusto cargar a los trabajadores el costo de la tardanza; también porque en el caso de que el despido se considere justificado, el patrón no paga indemnización ni salarios caídos. Es evidente que de aceptarse la propuesta se generaría una lesión de corte transversal a todo el derecho laboral, porque motivaría reducir su nivel de cumplimiento, más despidos injustificados y un interés en alargar aún más los juicios, sobre todo porque en materia laboral no existen las figuras de daños y perjuicios o intereses moratorios. Se trata de un premio al infractor de la ley y un castigo a quien ha sido separado de su trabajo sin causa justificada.

Un tercer tema está referido a los contratos temporales, de prueba, temporada y capacitación, los cuales lesionarán la estabilidad laboral si no están acompañados de esquemas de concertación obrero-patronal legítimos, los cuales no fueron considerados en la iniciativa de reforma, con el fin de preservar el sistema de contratismo de protección patronal que agobia a los trabajadores en la mayoría de los centros laborales.

Un tema adicional que exhibe la conducta priísta contraria a los intereses de los trabajadores es la adición al artículo 388, que impide a los sindicatos gremiales, con dedicatoria especial a los sindicatos democráticos del sector aéreo de pilotos y sobrecargos –ASPA y ASSA–, afiliar a los trabajadores de otras líneas aéreas. Esta adición tiene su origen en la petición de los propietarios de las empresas aéreas de bajo costo a la STPS y a la sección 15 de la CTM, para garantizar la continuidad de los contratos de protección patronal en ese sector. Poco les importó contravenir los convenios internacionales, con jerarquía incluso superior a la ley, la propia Constitución Política y una reciente jurisprudencia de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Al patrón, lo que pida.

Aún es tiempo para detener esta absurda iniciativa.

Fuente: La Jornada 12 de marzo 2011

PRI y PAN, y sus contrarreformas laborales

El grupo parlamentario del Partido Revolucionario Institucional (PRI) en la Cámara de Diputados presentó ayer un proyecto de reformas a la Ley Federal del Trabajo (LFT), con el que se busca modernizar esa legislación, vigente desde 1970. Aunque en la exposición de motivos se asienta que el propósito de la reforma es generar más empleos sin alterar las conquistas y derechos de los trabajadores y sin vulnerar los principios plasmados en el artículo 123 de la Constitución, la propuesta priísta reviste aspectos sumamente ventajosos para los patrones y lesivos para los asalariados: entre otras cosas, abarata la mano de obra mediante la instauración de los contratos de prueba y la regulación de la subcontratación o outsourcing; facilita los despidos y prevé la notificación de éstos a las juntas de conciliación antes que a los propios empleados, restringe el derecho de huelga y mantiene intactos los mecanismos en que sustentan el control verticalista, opaco y mafioso del charrismo sindical.

Si se toma en cuenta que la iniciativa priísta tiene el respaldo del Consejo Coordinador Empresarial –el cual, a decir de la coordinación del tricolor en San Lázaro, contribuyó en la elaboración del documento– es inevitable suponer que el proyecto presentado ayer es producto de una negociación entre las corporaciones sindicales priístas y el organismo cúpula de los empresarios. Los términos de ese canje están a la vista: el avance en la añeja pretensión de la patronal de flexibilizar en su favor el marco legal vigente en materia laboral a cambio de la preservación de privilegios y condiciones que se han traducido históricamente en prebendas, impunidades y tajadas de poder para las dirigencias gremiales del PRI.

Es imposible desvincular la iniciativa comentada de la que presentó, en marzo de 2010, la bancada de Acción Nacional en San Lázaro, cuyo planteamiento es similar en lo que toca a la severa afectación de los derechos de los trabajadores: significativamente, el titular de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social, Javier Lozano, saludó ayer la iniciativa priísta y dijo que tiene muchas coincidencias con la presentada por su partido. Así pues, el tricolor y el blanquiazul se erigen en defensores de un proyecto de reforma laboral contrario a los trabajadores y al mandato constitucional en la materia, y en el que se integran los aspectos más nocivos del neoliberalismo económico y del autoritarismo político.

En años recientes esa convergencia se ha expresado en el deterioro profundo de las condiciones de vida de los asalariados, en la falta de empleo formal, en la precarización de las condiciones laborales y en una injusta contención salarial –pactada, por cierto, con el aval de las organizaciones obreras oficialistas y de las cúpulas empresariales–, pero también en una ofensiva recurrente contra expresiones sindicales críticas e independientes.

En suma, con las propuestas de reforma laboral presentadas por el PRI y el PAN, el grupo en el poder ratifica su profundo espíritu antilaboral: parece que, para ese binomio partidista y para los gobiernos del ciclo neoliberal, la vida de los trabajadores carece de relevancia y sólo se les atiende cuando se trata de extraer votos en favor del oficialismo o de organismos sindicales antidemocráticos y clientelares como los que respaldan, ahora, la iniciativa del tricolor.

Fuente: La Jornada 11 de marzo 2011

"Bonos" por derechos sociales


El decreto que permite deducir las colegiaturas de los impuestos es un inequitativo subsidio a la educación privada. Varios analistas han señalado el riesgo de que sea el primer paso para la introducción de bonos educativos. El planteamiento atenta contra la escuela pública como espacio básico de socialización democrática. No es remoto que tengamos estos bonos que también se promueven en salud, como en el caso de los vales de medicinas del PVEM, o de hospitalización, como proponen senadores del PAN. Por ello, es muy importante analizar qué está detrás de esas propuestas y cuales serían sus efectos sobre la garantía de los derechos sociales constitucionales.

Inicialmente es de subrayar que no son soluciones pragmáticas a problemas emergentes, sino que corresponden a la concepción neoliberal que plantea que todos los ámbitos de la vida social deben sujetarse a las fuerzas del mercado y la competencia. Y para que ello ocurra es preciso que se subsidie a la demanda y no a la oferta, o sea a las instituciones públicas, sean éstas de educación o de salud. Esta concepción ha avanzado más en salud que en educación, en esta última la idea de que el Estado está obligado a proporcionarla gratuitamente es un valor social muy arraigado, aunque frecuentemente infringido.

Las autoridades de salud realizan un intenso cabildeo para generar la aceptación de una segunda reforma de salud, que consistiría en el aseguramiento universal y un nuevo impuesto, eliminando la cuota (obrero-patronal). Así se han trazado tres líneas de actuación: la portabilidad del seguro médico entre las instituciones públicas y privadas; la convergencia de los servicios, y el desarrollo del mercado.

Lo que no se ha explicado con transparencia es que esta reforma presupone definir un paquete de servicios cubiertos y calcular su costo. No se trata entonces de la reivindicación del derecho a los servicios necesarios, sino a una lista explícita de servicios, probablemente los que ofrece el Seguro Popular, que son mucho menos que los del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) o el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales para los Trabajadores del Estado (ISSSTE). La convergencia de los servicios no sería la integración de un sistema único de salud público, sino la aplicación de protocolos de tratamiento de los servicios del paquete proporcionados por los prestadores públicos y privados.

La creación del mercado de salud implica promover la competencia entre prestadores privados y públicos en condiciones desventajosas para éstos. Sin embargo, el mercado de salud también incluiría a los aseguradores privados en dos ámbitos. Por un lado, podrían vender seguros que cubren los servicios excluidos del paquete básico y, por el otro, administrar el financiamiento público y la compra de servicios para algunos grupos.

Esta predicción se desprende del análisis comparativo realizado particularmente con Colombia y Chile.

La política de salud colombiana tiene grandes semejanzas con la mexicana y ambas fueron trazadas por Londoño y Frenk durante su paso por el Banco Mundial, en los años 80. El sistema entró en una profunda crisis de cobertura, atención, costos y enfrenta cientos de miles de demandas legales, a pesar de un incremento notable (+2 por ciento del PIB) del presupuesto público del sector.

Para resolver el problema la propuesta del presidente colombiano es condicionar el derecho constitucional a la salud a la suficiencia de recursos fiscales y fijar el contenido del Paquete Obligatorio de Servicios en la ley de salud, así como multar a los médicos que den servicios y medicamentos no explícitamente incluidos. Además prevé un copago por servicios y medicamentos y un seguro adicional para los excluidos del paquete.

La propuesta del nuevo gobierno chileno va en la misma dirección. Pretende preservar el Fondo Público de Salud (Fonasa) sólo para los pobres o subsidiados y dar plena autonomía de gestión a los hospitales públicos, incluyendo su subrogación, para que compitan con los prestadores privados. El resto de la población tendría que elegir un asegurador, privado o público, que le compraría el Paquete Obligatorio a un prestador. Este sistema también cobrará un copago por los servicios y medicamentos, y ofrecería un seguro adicional para los servicios no incluidos en dicho paquete.

Estos sistemas de salud netamente comerciales, que canjean los derechos sociales por bonos, son muy redituables para las empresas del sector, pero se alejan de la igualdad en salud entendida como igual acceso ante la misma necesidad.


Fuente: La Jornada 9 de marzo de 2011

Entre 20 y 30%, la caída del poder adquisitivo de los trabajadores

Los incrementos a los salarios contractuales son pulverizados de inmediato por los aumentos sin control que registran los productos y servicios básicos. Adicionalmente, los topes salariales que anualmente impone el gobierno al sector sindical han disparado la pérdida de poder adquisitivo de los trabajadores.

La Unión Nacional de Trabajadores, el Frente Sindical Mexicano –encabezado por el Sindicato Mexicano de Electricistas–, sindicatos del sector universitario y la Alianza de Tranviarios señalaron que mientras se registra una escalada inflacionaria sin control, se castiga y estigmatiza a los gremios que no se resignan al tope salarial.

Sostienen que tan sólo en este sexenio la caída del poder de compra ha sido de entre 20 y 30 por ciento, dependiendo del gremio. Incluso la Confederación de Trabajadores de México (CTM) llamó al gobierno federal a poner un freno a las alzas de productos básicos de consumo generalizado, como la tortilla.

Según un análisis de las organizaciones que integran el Movimiento Nacional por la Soberanía Alimentaria y Energética, se ha generado en el país un permanente empobrecimiento de los obreros mexicanos; en las familias cada vez se tienen que integrar más miembros al campo laboral para completar el gasto; productos como los medicamentos se han disparado hasta en 800 por ciento; la compra de básicos como la carne se han reducido de la dieta familiar, y más trabajadores se incorporan a la economía informal para completar sus ingresos.

Información del sindicato de telefonistas señala que por el encarecimiento de la canasta básica el poder adquisitivo de los obreros ha mermado 30 por ciento.

La Cooordinadora de Sindicatos Universitarios indicó que los salarios de los trabajadores del gremio han sufrido un deterioro de 18 por ciento tan sólo en este año, frente al encarecimiento del costo de vida en el centro del país.

La Alianza de Tranviarios planteó que se ha sometido al sector obrero a una camisa de fuerza, ya que los topes salariales se fijan siempre respecto del porcentaje de la inflación que se esperaba, y nunca sobre el incremento real de los precios, por lo que los ingresos se quedan cada vez más desfasados.

El Sindicato de Trabajadores de la Universidad Nacional Autónoma de México (STUNAM) advierte a su vez que el gobierno mantiene oídos sordos y ojos ciegos a las demandas obreras, como las planteadas en la marcha del 31 de enero pasado, en que el sindicalismo independiente reclamó un alto a la carestía.

El Frente Sindical Mexicano advirtió de la cacería que hay contra los gremios que quieren rebasar el tope salarial, mientras las felicitaciones del secretario del Trabajo son siempre para aquellos que se resignan y aceptan los limites impuestos por el gobierno federal.

Fuente: La Jornada 8 de marzo de 2011

Graves carencias en el Hospital de Cinta Larga

Trabajadores sindicalizados del Hospital Regional de Cinta Larga, denunciaron públicamente la serie de irregularidades que de manera permanente se registran en este nosocomio y exigieron la inmediata destitución del director Mario Islas Núñez, a quien acusaron de ser responsable de maltrato, acoso laboral y violencia psicológica en contra del personal médico.

Alrededor de 60 Médicos y enfermeras del Hospital de Cinta Larga, se manifestaron ayer miércoles en el nosocomio, en el que también exigieron que además de ser destituido el doctor Mario Islas Núñez, también se ordene el cese inmediato de la administradora Julia López Aguilar, quien señalaron, igualmente incurre en actos de prepotencia y maltrato, tanto en agravio del personal como de los pacientes que tienen la necesidad de acudir a solicitar un servicio.

Para escuchar las demandas de los manifestantes, acudió al nosocomio el subsecretario de Salud, Enrique Gerardo Macedo Ortiz, pero ante la falta de solución a la problemática existente, fue necesaria la presencia del secretario Jorge Felipe Islas Fuentes, ante quien los trabajadores dieron a conocer las muchas carencias que enfrentan para desempeñar su labor.

Encabezados por la secretaria general de la Sección 20 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Secretaría de Salud, Sonia Ocampo Chapa y la representante sindical en el Hospital de Cinta Larga, Olivia Porras Juárez, señalaron que ante el descuido de los directivos, el nosocomio sufre la falta de personal médico y de enfermería, carecen de insumos y equipo electro-médico así como de monitores para la realización de su trabajo.

Indicaron que 60 trabajadores se manifestaban de manera pacífica, pero que el resto del personal sindicalizado que suma 120 personas, más 44 que laboran por contrato, seguían trabajando pero lo hacían bajo protesta, porque el hospital se encuentra en total abandono por parte de la Secretaría de Salud, en ocasiones no tienen material ni para realizar una curación, por lo que los pacientes tienen que ser trasladados a otro nosocomio y después regresar a este.

Con mantas y pancartas en las que expresaban su repudio al abuso de poder por parte del director, también señalaron que los jardines están olvidados, las lámparas de alumbrado externo no funcionan, algunas ventanas carecen de cristales, los plafones del acceso a urgencias se están cayendo, el equipamiento es escaso y deficiente y en muchas ocasiones ha dejado de ser útil, como lo era hace ocho años que el hospital inicio sus actividades.

Cabe destacar que el secretario de Salud, Jorge Islas Fuentes, se mostró molesto con los inconformes, les exigió que se mantuvieran en silencio y en tono agresivo se dirigió a quienes se encontraban presentes sin importar si formaban parte del personal o si se trataba de familiares de pacientes.

Ninguna de las demandas fue resuelta y los trabajadores sindicalizados que criticaron que en la entidad existan hospitales de primer y tercer mundo, informaron que seguirán laborando bajo protesta y haciendo públicas las constantes violaciones que el director y la administradora cometen en agravio de sus derechos laborales, así como las deficiencias estructurales de su fuente de trabajo.


Fuente: Radar Político 3 de marzo de 2011

"Dramático", el salario promedio de más de la mitad de los trabajadores

La mayoría de los mexicanos tiene un ingreso salarial dramático. Más de la mitad de los 44.5 millones de trabajadores registrados en el país ganan menos de 5 mil pesos al mes.

Josefina Morales, del Instituto de Investigaciones Económicas (IIE) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), informó –con base en datos oficiales– que del total de trabajadores mexicanos, poco más de 25 millones tienen ingresos mensuales de uno a tres salarios mínimos, esto es, menos de 5 mil pesos.

La investigadora del IIE detalló que de los 44.5 millones de empleados mexicanos, 5.8 millones perciben sólo un salario mínimo y poco más de 10 millones ganan dos minisalarios al mes.

Los ingresos cada 30 días de otros 10 millones de mexicanos son de tres salarios mínimos y sólo 7.5 millones son los que tienen un ingreso mensual de entre tres y cinco salarios mínimos.

En contraparte, 4 millones de de privilegiados –esto es, menos de la décima parte de todos los trabajadores del país– superan ese nivel salarial.

Con 6 mil pesos mensuales, como aseveró el secretario de Hacienda, Ernesto Cordero, no alcanza para una hipoteca, un auto ni para pagar una escuela privada. Habría que preguntarle al señor cuánto gasta él en auto, hipoteca y escuela de sus hijos.

La investigadora resaltó que para vivir con las condiciones mínimas en este país se requiere de un ingreso mensual de entre cuatro y cinco salarios mínimos.

Por su parte, David Lozano, miembro de la Facultad de Economía de la UNAM, resaltó que la canasta básica actualmente representa un gasto de 4 mil 600 pesos mensual, por lo que muchas familias en el país no pueden adquirirla en su totalidad.

A esto se debe sumar el gasto mensual que la familia promedio (de cuatro a cinco integrantes) realiza en servicios básicos, como gas (700 pesos), renta (que de acuerdo con datos de bienes inmuebles en México oscila entre 2 mil 500 y 6 mil 300 pesos, según la zona), servicio de luz (entre 400 y mil 100 pesos), teléfono (el consumo promedio nacional es de 600 pesos) y pasajes, (cuyo gasto promedio al mes es de unos 700 pesos).

El académico subrayó que para cubrir todos los elementos que representan una vida digna, las familias mexicanas tendrían que tener percepciones de casi 27 mil pesos al mes, situación irreal para más de 80 por ciento de los mexicanos.

Resaltó que ante la precariedad salarial, para alcanzar condiciones de bienestar mínimas tienen que trabajar varios miembros de una familia.

Fuente: La Jornada 27 de febrero de 2011

Solidaridad obrera internacional

La estrategia del gobierno mexicano que oculta la realidad del modelo sindical prevaleciente en el país sufre crecientes descalabros en la medida que las principales organizaciones gremiales del mundo la denuncian y se movilizan en su contra, por considerarla contraria a los principios contenidos en los acuerdos internacionales en materia de libertad sindical, contratación colectiva y derechos humanos laborales. Alimenta esta indignación confirmar que tan sólo un trabajador de cada cien forma parte de un sindicato sujeto a procesos democráticos elementales: elegir libremente a sus representantes, admitir que los trabajadores tomen decisiones en los temas importantes de su organización, como la propia contratación colectiva, y conocer el monto y destino del patrimonio gremial.

Desde hace muchos años, la política exterior de los gobiernos en turno ha tenido entre sus prioridades encubrir los vicios y complicidades que operan en el mundo laboral. Aprovechando el carácter tripartito de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el gobierno mexicano, el sector empresarial y el sindicalismo corporativo, especialmente la Confederación de Trabajadores de México, presentan una sola información cínicamente falsa y hacen causa común para aparentar el cumplimiento de las obligaciones contraídas en los convenios internacionales suscritos que son obligatorios en México. La estrategia ha sido la misma tanto durante los viejos tiempos del Partido Revolucionario Institucional como en los recientes 10 años del llamado gobierno del cambio.

Los procesos de globalización, las crecientes quejas ante la OIT y la brutalidad con la que se ha comportado el régimen en conflictos particulares como el de los mineros, han concitado el interés y la solidaridad de múltiples organizaciones obreras del mundo, las cuales, al entrar en contacto con los trabajadores mexicanos, llegan a la conclusión de que es primordial presionar al gobierno para que cese su política de simulación y respete las obligaciones fundamentales que ha adquirido en materia sindical y laboral con la comunidad internacional.

La semana anterior se llevó a cabo la primera etapa de una jornada internacional en solidaridad con los trabajadores mexicanos, que tuvo cuatro objetivos centrales: hacer responsables a los dirigentes gubernamentales y a Industrial Minera México (de Grupo México) de la explosión en la mina Pasta de Conchos, que provocó la muerte de 65 obreros el 19 de febrero de 2006; suprimir la violación sistemática de la libertad sindical, incluidos los contratos de protección impuestos por los empleadores, y los mecanismos que imposibilitan en la práctica que los trabajadores puedan designar libremente a sus representantes sindicales; poner fin al uso de la fuerza por la vía estatal o privada, para reprimir las demandas legítimas de los trabajadores de sindicatos democráticos que exigen aumentos salariales y mejores condiciones de salud y seguridad, así como cesar la campaña de persecución política en contra del Sindicato Minero Metalúrgico y del Sindicato Mexicano de Electricistas.

La jornada internacional fue inaugurada con un discurso de Jirki Raina, secretario general de la Federación Internacional de Trabajadores de la Industria Metalúrgica (FITIM), en Queensland, Australia, el 15 de febrero de 2011, quien planteó: El gobierno mexicano tiene que poner fin a su campaña de persecución política de los sindicatos independientes y democráticos en México. En ese acto, cientos de sindicalistas se hicieron presentes apoyando la realización de esta jornada, conscientes de que el grado de indefensión que sufren los trabajadores mexicanos no sólo violenta derechos humanos laborales esenciales, sino que se ha convertido en factor de competencia desleal en el ámbito internacional. Al mismo tiempo, una delegación integrada por representantes de los sindicatos más importantes del mundo se reunía con el embajador mexicano ante Naciones Unidas en Ginebra, Juan José Gómez Camacho, para entregarle las peticiones de la campaña mundial. Manfred Warda, secretario general del Sindicato de Trabajadores de la Química, Energía, Minas e Industrias Diversas (ICEM); Fernando López, secretario general adjunto de la FITIM, y Adriana Rosenzvaig, perteneciente al sindicato mundial UNI, presentaron los reclamos, acompañados de más de 60 dirigentes y personalidades del sector laboral internacional. En su informe público, Warda manifestó: El señor Gómez Camacho dijo que no conocía qué eran los contratos de protección; tuvimos que explicarle por qué esos contratos violan los más elementales derechos sindicales.

Esta semana de solidaridad incluyó manifestaciones y reuniones simultáneas con embajadores mexicanos en más de 30 países y más de 3 mil 300 comunicaciones que fueron enviadas con ese motivo. La campaña fue apoyada también por la central más grande del mundo, la Confederación Internacional Sindical (CSI); la misma que avala una importante queja ante la OIT que da cuenta del conjunto de violaciones por el gobierno mexicano a los convenios 87 y 98 en materia de libertad sindical y de contratación colectiva.

Los próximos 3 y 4 de marzo, el Comité de Libertad Sindical de la OIT, integrado por representantes de gobiernos, empresarios y sindicatos de varios países, conocerá el Caso 2694, que denuncia los contratos de protección en México. Se trata de un reclamo de gran importancia, porque exhibe el modus operandi de las complicidades que han colocado a los trabajadores mexicanos en la postración. En esa misma sesión, se analizará otra queja, vinculada a las violaciones de la autonomía del Sindicato Minero Metalúrgico, incluyendo la manipulación de la toma de nota de su dirigente por presiones de corte empresarial. Por cierto, el tema en el plano nacional está por resolverse en la Suprema Corte de Justicia de la Nación, que atrajo el amparo relativo a la elección del dirigente minero.

La campaña internacional fue acompañada de diversas acciones en nuestro país, por conducto de varios foros, encuentros y un animado mitin en el Monumento a la Revolución, celebrado el sábado anterior, donde se hizo oír la voz de numerosos representantes sindicales mexicanos y de otros países.

Fuente: La Jornada 26 de febrero de 2011


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